Las tropas israelíes esperan órdenes

Israel golpea el cuartel de Hamás y los países árabes revisan su postura sobre el conflicto


Amán / e. La Voz

La atemorizada población de Gaza reunía comida y combustible por miedo al desabastecimiento, mientras vehículos blindados del Ejército israelí se apostaban en las inmediaciones de la frontera. Unos 20.000 reservistas, de los 75.000 movilizados -45.000 más de los alistados durante la operación Plomo Fundido del 2008-09- esperaban la orden para entrar en acción. La pregunta ayer era si Israel se atrevería al final a lanzar la incursión terrestre y si su alcance sería o no limitado.

La demostración de fuerza por parte del Gobierno de Benjamín Netanyahu se produce en una contexto regional notablemente diferente al de hace cuatro años, y donde está en juego el tratado de paz con Egipto. Mientras el intercambio de fuego entre el Ejército israelí y Hamás continuaba, El Cairo era centro de reuniones.

La Liga Árabe celebró una reunión de emergencia, mientras el líder islamista palestino en el exilio Jaled Mishal se citaba con dirigentes de Egipto, Catar y Turquía. Y, de visita oficial, el primer ministro Recep Tayip Erdogan prometía unirse al presidente Mohamed Mursi en su lucha por ayudar a Gaza tras acusar a Israel de querer convertir la región en «un mar de sangre».

La Liga Árabe se comprometió a romper el bloqueo de la franja y pidió revisar todas las iniciativas árabes para poner fin al conflicto con Israel. Su secretario general, Nabil al Arabi, encabezará una delegación ministerial que viajará hoy o mañana a la franja. Túnez se convirtió ayer en el segundo país en romper el bloqueo al enclave, con la visita de su ministro de Exteriores, Rafiq Abdel Salam.

El Ejército israelí se ensañó con los símbolos de poder de Hamás, golpeando a la sede del Gobierno de Ismail Haniya, en pleno corazón de Gaza, la casa del ministro del Interior, Ibrahim Salah, y el cuartel general de la policía. Los intensos bombardeos aéreos israelíes dejaron ayer trece muertos.

Una portavoz militar israelí añadió que 610 cohetes fueron lanzados desde territorio palestino, de los que 230 fueron interceptados por el sistema antimisiles Iron Dome (cúpula de Hierro). Desde el inicio de la operación el miércoles han muerto 43 personas, 40 palestinos y tres israelíes, y otras 400, la mayoría palestinos, están heridas.

Israel asegura que Estados Unidos ha dado su apoyo «total e inequívoco a que se tomaran todas las medidas necesarias».

Un apoyo que no recibió cuando a finales de verano el Estado judío mostró su intención de atacar a Irán para parar su programa nuclear, por lo que estos acontecimientos se interpretan dentro de una posible agenda belicista; o, por el contrario, como una demostración de poder alternativa, en el marco de la campaña electoral israelí y la candidatura de Palestina a ser Estado no miembro dentro de las Naciones Unidas.

Interceptan un cohete en Tel Aviv

El sistema antimisiles israelí Cúpula de Hierro derribó ayer un cohete disparado desde Gaza contra la región de Tel Aviv, donde sonaron las alarmas por tercera vez desde el jueves. Se trata del primer proyectil interceptado en esa zona por Cúpula de Hierro, horas después del despliegue allí de una quinta batería del sistema.

Las Brigadas de Ezedin Al Kassem, brazo armado de Hamás, reivindicaron en un breve comunicado el lanzamiento de dos cohetes contra la ciudad, corazón económico del país. El canal 2 de la televisión israelí asegura que un segundo cohete cayó sin causar heridos.

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