Aliados extranjeros de Chávez, en vilo por el resultado electoral

Capriles afirma que acabará con los regalos de petróleo si gana el día 7


caracas / corresponsal

De Buenos Aires a Damasco, y de Pekín a Minsk, las elecciones venezolanas, que se celebrarán el domingo 7 de octubre, despiertan un interés inusitado, tratándose de un país sudamericano pequeño en población (28 millones de personas) y de poco peso en el comercio internacional, más allá del petróleo, del que exporta 2,2 millones de barriles diarios.

No obstante, la red de relaciones que a lo largo de 13 años en el poder ha establecido Hugo Chávez, a base de los petrodólares y de afinidades ideológicas, han dado impulso internacional a los movimientos de extrema izquierda y a diversos Gobiernos que verían muy difícil su supervivencia sin los recursos que envía Venezuela, y que están en peligro si ganara su contrincante, Henrique Capriles, quien ha prometido «acabar con los regalos» si llegara al poder en dos semanas.

En un evento realizado por la oposición ayer en Caracas, llamado «el maratón de la Petrochequera» se estimó que los regalos hechos por el Gobierno chavista a países del exterior, sin control parlamentario, ascienden a unos 65 millardos de euros.

En la primera línea de los beneficiarios están los miembros de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), encabezados por Cuba, que reciben petróleo en condiciones muy favorables: a crédito, con dos años de gracia, 30 para pagar y tasa del 2 % anual. «Votar por Chávez es votar por Fidel Castro», dijo el martes el embajador venezolano en La Habana, Edgardo Ramírez. Y, como Cuba, Nicaragua, Ecuador y Bolivia también se benefician de esa alianza.

Otros países sudamericanos, como Argentina, han recibido ayuda también del Gobierno venezolano, en la forma de adquisición de deuda. En recientes manifestaciones en Buenos Aires contra la presidenta Cristina Fernández, los que protestaban portaban carteles que decían: «Esto no es Venezuela».

Si Chávez logra un tercer mandato, lo que sí se encontrará es con un giro al centro político de países vecinos como Colombia (a Uribe le sucedió Santos), México (Calderón, Peña Nieto), Chile (Bachelet, Piñera).

Antonio Cova, sociólogo y profesor universitario de oposición, quien está convencido de la victoria de Capriles en las próximas elecciones, señala que, por el contrario, «a partir del 8 de octubre, el ejemplo venezolano se va a convertir en un poderoso acicate contra Gobiernos como el argentino o el boliviano», subvencionados por Chávez. Pero el interés sobre el destino del presidente venezolano no se limita al continente. El Ejecutivo chino (con el que el Estado venezolano ha contraído una deuda de 30.000 millones de dólares en los últimos años) aclaró esta semana que no intenta influir en el resultado de las elecciones. «Esas alegaciones carecen de fundamento», señaló Hong Lei, portavoz de la cancillería china.

El resultado también está siendo visto con lupa en países como Bielorrusia, Irán y Siria, que tienen relaciones fluidas con Chávez. Y es que en un nuevo mandato, Chávez podría dar prioridad a las potencias emergentes como Brasil, la India, Rusia y Sudáfrica.

Por contra, el opositor Capriles, al que el embajador venezolano en La Habana calificó de «candidato del Pentágono», actuará con pragmatismo. Según anunció, no abandonará el ALBA, regresará a la Comunidad Andina de Naciones y se mantendrá en el Mercosur, pese a sus reticencias iniciales.

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