Los islamistas ponen bajo sitio a las embajadas de EE.UU. y sus aliados

Las protestas se extienden y se recrudecen en Túnez, Sudán, Yemen y Egipto

Reuters
Redacción

El viernes de rezo musulmán se convirtió en el día de la ira contra EE.UU. y sus embajadas, salpicando también a los aliados alemanes y británicos. Los ataques a las sedes diplomáticas y las violentas manifestaciones se extendieron ayer por Oriente Medio, Asia y África en reacción a la difusión en Internet de La inocencia de los musulmanes, un misterioso vídeo que se mofa del profeta Mahoma y que los medios atribuyen a un cristiano copto que vive en California. El saldo fue de siete muertos y decenas de heridos.

En Jartum, las fuerzas de seguridad sudanesas dispersaron con gases lacrimógenos a unas 10.000 personas que se dirigían a la embajada de EE.UU. tras haber atacado la del Reino Unido e incendiado la de Alemania. Dos de los manifestantes murieron por tiros y un tercero fue arrollado por un vehículo policial que embistió al grupo que les lanzaba piedras, según AFP.

Exigencias alemanas

El jefe de la diplomacia germana, Guido Westerwelle, exigió a su homólogo sudanés, Alí Karti el inmediato refuerzo de la seguridad de su embajada, después de reunir al gabinete de crisis y comprobar que el personal se encontraba a salvo.

En Túnez, islamistas radicales se lanzaron al asalto de la embajada norteamericana, frente a unas fuerzas de seguridad desbordadas que terminaron repeliendo el ataque con disparos y gases lacrimógenos. El saldo fue de tres muertos y 28 heridos. Los manifestantes, muy agresivos, franquearon un muro del recinto e incendiaron varios vehículos. Otro grupo redujo a cenizas el Colegio Americano, situada a una decena de metros, después de saquearlo.

Igualmente explosiva es la situación en Yemen, a donde el Pentágono envió ayer un pelotón de 50 marines para proteger sus sedes diplomáticas, acosadas por los radicales. Después de que los incidentes dejaran cuatro muertos el jueves, la policía yemení volvió a emplearse a fondo, con disparos y cañones de agua, para repeler a unos 2.000 manifestantes que se aproximaban por segundo día a la embajada estadounidense.

La situación es especialmente delicada en Egipto, donde su presidente, el islamista Mohamad Mursi, debe lidiar con las presiones de los elementos más radicalizados y defender la alianza con EE.UU., pieza clave para su debilitada economía. Obligados por las presiones, los Hermanos Musulmanes retiraron su llamamiento a protestar en todo el país y convocar en su lugar una concentración «simbólica y pacífica» en la plaza Tahrir, que reunió a decenas de islamistas, en su mayoría salafistas, pero también miembros del ala más beligerante de la Hermandad, informa Efe. Esto no evitó que se registraran reyertas esporádicas frente a la embajada, protegida por bloques de cemento.

Las protestas contra el vídeo, que recuerdan a las del 2006 por las caricaturas de Mahoma publicadas por un diario danés, se extendieron a otros países de mayoría musulmana como Marruecos, Nigeria, Argelia, Turquía, Jordania, Palestina (tanto en Gaza como Jerusalén Este), Irán (con el habitual gritos de Muerte a EE.UU. y Muerte a Israel), Irak, Afganistán (donde se quemaron muñecos representando a Obama), Pakistán, la India, Indonesia, Bangladés y Turkmenistán. Hasta en Siria hubo tiempo para una sentada de 200 personas en Damasco.

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