Luchas internas descabezan a los carteles mexicanos

Las delaciones fueron la clave para dar con los últimos capos capturados por los cuerpos especiales de la Marina


redaccón / la voz

Jorge Eduardo Costilla, El Coss, líder del cartel del Golfo, considerado uno de los 37 delincuentes más buscados, por cuya cabeza el Gobierno de Mexico ofrecía una recompensa de 2,2 millones de dólares y el Departamento de Justicia de Estados Unidos cinco, fue capturado el pasado miércoles en la ciudad de Tampico, estado de Tamaulipas, en una operación montada por los cuerpos especiales de la Marina y presentada públicamente ayer.

Costilla cayó por la tarde con cinco de sus colaboradores sin ofrecer resistencia. Por la mañana ya habían sido arrestados cinco de sus hombres en Río Bravo, una localidad ubicada en la frontera con Estados Unidos, que, según el portavoz de la secretaría de La Marina, dijeron ser escoltas del jefe narco.

La caída de El Coss se produce apenas una semana después de la detención de otro de los jefes del cartel, Mario Cárdenas Guillén y, según la versión oficial de la detención, fue posible gracias a trabajo de inteligencia «y con información obtenida en el arresto de Cárdenas Guillén el 3 de septiembre y de Juan Gabriel Montes Sermeño, un jefe regional del cartel en Tamaulipas apresado esta misma semana».

Si bien sigue siendo uno de los grupos más fuertes en México, el cartel del Golfo ha perdido presencia en los últimos años frente a los Zetas -eran su brazo armado y hace dos años se hicieron autónomos-, y el cartel de Sinaloa, dos organizaciones con mucha más presencia territorial.

Pero los Zetas, grupo formado básicamente por ex militares y ex policías que rompieron con el cartel del Golfo en el año 2010 tras un acercamiento de aquel al de Sinaloa, su eterno rival, según expertos como Ricardo Revelo, también registran en la actualidad divisiones internas.

Sus dos líderes, Heriberto Lazcano, El Lazca o Z3, y Miguel Ángel Treviño Morales, Z40, andan a la greña entre ellos. Según Ravelo, no se conoce la causa concreta. Se dice que puede ser por el control del dinero o del territorio, pero no se descarta que haya sido por una mujer o por una carrera de caballos, a las que ambos son aficionados.

Independientemente del motivo, lo cierto es que la violencia ha aumentando en los últimos meses en los estados del norte controlados por ellos.

Los expertos apuntan que las claves sobre la evolución de este fenómeno criminal, que se ha cobrado más de 60.000 vidas humanas en los seis años de mandato de Felipe Calderón, radican en que el nuevo gobierno sepa sacar partido a esas divergencia internas.

Además de al narcotráfico, los carteles mexicanos se dedican en la actualidad a una veintena de actividades criminales, que van desde el tráfico de seres humanos al contrabando de cigarrillos, pasando por la extorsión, el sicariato, la venta de protección y la prostitución.

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