Obama pide más tiempo: «Nunca dije que este viaje sería fácil»

Silvia Ayuso (DPA) CHARLOTTE

INTERNACIONAL

El vicepresidente Joe Biden y Obama
El vicepresidente Joe Biden y Obama JIM YOUNG

El actual presidente acepta formalmente la nominación democrata a la presidencia de Estados Unidos y promete que continuará un camino «difícil» que llevará al país a un lugar «mejor» para «todos»

07 sep 2012 . Actualizado a las 10:29 h.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha clausuarado la convención demócrata que lo nominó como su candidato para repetir mandato en la Casa Blanca prometiendo que si los votantes le conceden otros cuatro años más, continuará un camino «difícil» pero transitable que llevará al país a un lugar «mejor» para «todos».

Su discurso no fue el que más entusiasmo generó en los tres días de reunión demócrata en Charlotte, Carolina del Norte. Pero le sirvió para esbozar las guías que, dijo, guiarán su gobierno si logra repetir mandato.

Y fue la ocasión clave, sobre todo, para advertir a los electores de que la cita en las urnas el 6 de noviembre será una entre una «generación» porque, más allá de partidos o candidatos, de lo que se trata es de elegir entre «dos caminos diferentes para Estados Unidos (...) entre dos visiones fundamentalmente distintas para el futuro» del país.

«Nunca dije que este viaje sería fácil y no lo voy a prometer ahora»

Así, frente a la apuesta de su rival republicano Mitt Romney, que definió como destinada a beneficiar «a unos pocos» y que pondría en peligro los logros ya conseguidos en la larga recuperación, Obama contrapuso una visión «inclusiva» que llevará, pese a las «dificultades», a un futuro mejor y para todos, «restaurando los valores que construyeron la mayor clase media y la economía más fuerte que el mundo conoció jamás». «Nunca dije que este viaje sería fácil y no lo voy a prometer ahora», subrayó Obama.

«Sí, nuestro camino es más duro, pero lleva a un lugar mejor. Sí, nuestra carretera es más larga, pero hacemos el viaje juntos», aseveró un Obama que provocó ovaciones pero que no logró desatar las auténticas pasiones vividas una noche antes, cuando el estrado lo ocupó el ex presidente Bill Clinton.

El discurso más emocional de la noche estuvo de hecho en manos de su compañero de fórmula, el vicepresidente Joe Biden. Éste, más allá de reforzar el mensaje de que necesitan cuatro años más para «completar la misión» de recuperar económicamente al país, tuvo ante todo la tarea de destacar los rasgos que, afirmó, hacen de su «amigo» Obama un «líder» de carácter «inquebrantable» a la hora de proponerse sacar al país del «borde del abismo» en que recibió la presidencia.

Obama «es un líder que sabe lo que se necesita para liderarnos durante los próximos cuatro años hacia un futuro tan grande como nuestro pueblo», aseveró Biden.

Entre esa visión, Obama destacó durante su discurso sus planes para crear hasta un millón de nuevos puestos de trabajo en el sector manufacturero antes de 2016 y «duplicar las exportaciones» para finales de 2014.

«Invertir en la economía el dinero que ya no estamos gastando en guerras»

Apuntando a una de las mayores críticas de la oposición, el disparado gasto del Estado, aseguró que su plan permitirá «reducir el déficit en más de cuatro billones de dólares durante la próxima década», a la par que su decisión de poner fin a conflictos como el de Irak y, en breve, el de Afganistán, le permitirá al país «invertir en la economía el dinero que ya no estamos gastando en guerras».

El mandatario se comprometió también a seguir apostando fuerte por la educación como la «puerta de la oportunidad a una vida de clase media» para la mayor parte de la ciudadanía, y en este sentido entre otros renovó su promesa de recortar «a la mitad» los costes universitarios en la próxima década, o contratar a 100.000 profesores de matemáticas y ciencias en esos años.

En materia energética, Obama dijo que reducirá a la mitad la importación neta de petróleo para 2020 y prometió apoyar hasta 600.000 empleos en el sector del gas natural antes de que acabe la década.

Obama incluso se atrevió a mencionar el cambio climático, un tema prácticamente tabú hasta ahora en la campaña.

«Sí, voy a proseguir mi plan de reducir la contaminación de gases de efecto invernadero que están calentando nuestro planeta, porque el cambio climático no es un engaño», desafió.

Por el contrario, apenas pasó por encima de la cuestión migratoria, pese a que fue un tema muy enfatizado en la convención en Charlotte, donde hasta una joven indocumentada se subió al podio a pedir el voto por Obama.

Especialmente crítico fue Obama con la política exterior esbozada por su rival, a quien no citó por su nombre mas que una sola vez. Acusó a Romney de no estar preparado para los desafíos del mundo actual y de vivir «atrapado en el tiempo de la Guerra Fría» con un plan para llevar al país «de vuelta a una era de bravuconadas y meteduras de pata que tanto le costó a Estados Unidos».

Frente a ello, destacó lo que denominó su propio «liderazgo probado» en decisiones como la de abatir a Osama Bin Laden, acabar la guerra de Irak o promover alianzas internacionales ante amenazas como la iraní.

Un fuerte abrazo con Biden y con su propia familia -su esposa Michelle, así como sus hijas Sasha y Malia- concluyó la alocución de Obama.

Y también la propia convención, tres intensas jornadas destinadas a reavivar el entusiasmo que generó su campaña cuatro años atrás, para lo que Obama contó con la ayuda tanto de políticos de su partido como de representantes de objetivos electorales como las mujeres, los hispanos, los afroamericanos, los gays o los militares. Y, asimismo, Obama tuvo a su disposición a un volcado Hollywood ampliamente representado tanto en el escenario -Scarlett Johansson o Eva Longoria entre otros- como entre las filas de los miles de asistentes a la cita.