Cacerolas contra Cristina Fernández

Protesta de argentinos por la emisión obligada de discursos de la mandataria


buenos aires / corresponsal

La presidenta argentina, Cristina Fernández, provocó la noche del lunes una cacerolada en Buenos Aires al utilizar a su antojo la cadena nacional de radio y televisión - es la decimosexta vez en este año- para que emitiese un discurso suyo con motivo de la celebración del Día de la Industria.

Los televidentes se quedaron así sin los programas de mayor audiencia durante más de una hora, lo que hizo que algunos se levantaran y salieran a la calle, mientras otros tuvieron que esperar para verlos terminar casi de madrugada.

La jefa de Estado utiliza con excesiva frecuencia la cadena nacional, regulada por el artículo 75 de la ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, sancionada en el 2009 y que establece que « el Poder Ejecutivo nacional y los poderes ejecutivos provinciales podrán, en situaciones graves, excepcionales o de trascendencia institucional, disponer la integración de la cadena de radiodifusión nacional o provincial, según el caso, que será obligatoria para todos los licenciatarios».

Sin embargo, por primera vez, mientras la viuda de Kirchner hablaba a partir de las 22.30 en todas las radios y las cadenas de televisión en un discurso que había sido grabado unas horas antes, vecinos de distintos barrios de Buenos Aires salieron a la calle para protestar volviendo a golpear sus cacerolas en contra del abuso de la cadena que hace la presidenta. Algunos la comparaban con Hugo Chávez, por sus largos mensajes que es obligatorio retransmitir en Venezuela.

En su discurso, Cristina Fernández defendió las últimas medidas de su Gobierno: ratificó que las restricciones a la importación de productos protegen «el trabajo y la industria nacional», y defendió el rigor del cepo cambiario que se aplica sobre la compra de divisas.

La cadena exhibió un anuncio producido por Presidencia sobre la recuperación de la industria desde la llegada de Néstor Kirchner a la Casa Rosada y se cerró con la sigla «Genia» (Generadora de Industria Argentina) junto a la foto de la presidenta.

Mientras, en las calles, los vecinos exigían que se terminara con está «obligación» de retransmitir las intervenciones presidenciales, aunque no tengan gran relevancia. De hecho, las mediciones de audiencia de las principales cadenas, Telefé y Canal 13, cayeron de 24 y 20 puntos a menos de 10 en los horarios centrales y mientras se emitía el discurso presidencial.

El último cacerolazo contra el Gobierno se registró el 13 de junio pasado, cuando centenares de personas acudieron a la Plaza de Mayo para exigir, entre otras cosas, seguridad, justicia, menor corrupción y la posibilidad de comprar divisas.

Desde el kirchnerismo han establecido este sistema de uso de la cadena nacional para emitir sus mensajes, y así enfrentarse a los medios de comunicación opositores como el grupo Clarín, con el que Cristina Fernández mantiene un enfrentamiento personal.

Polémica la presidenta interrumpe la programación de la televisión pública

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