Asesinado un panadero de Lugo en un asalto en Buenos Aires

Miguel Martínez, de 69 años, fue tiroteado por menores de edad cuando descargaba su furgoneta

panadero

Buenos Aires/Corresponsal

El homicidio de un panadero gallego por un nuevo intento de robo sacudió el martes por la noche a la sociedad argentina tras una semana de protestas en las calles para denunciar el aumento de la inseguridad y reclamar medidas al Gobierno de Cristina Fernández.

Miguel Martínez, de 69 años y natural de la ciudad de Lugo, fue tiroteado cuando descargaba su camioneta frente a la panadería que regentaba desde hacía más de 20 años en el barrio de Tortuguitas, en los suburbios de Buenos Aires.

«El viejo era un gallego que vino a los ocho años de Lugo y se los pasó trabajando», recordó ayer su hijo Sergio, que denunció la indefensión de las víctimas y aseguró a medios locales: «En cuanto pueda me compro un arma».

El panadero estaba bajando mercancía en la acera donde se encuentra su establecimiento cuando al menos dos ladrones en moto -uno de ellos armado- lo amenazaron para robarle la furgoneta. Pero el lucense se resistió, se tiró encima de los asaltantes y todo terminó de la peor manera. Uno de los delincuentes le disparó tres tiros y el comerciante murió un rato después en el hospital.

La víctima ya había sido asaltada varias veces

Según contaron fuentes policiales, los hechos empezaron a las cinco de la tarde en Yatasto, Brasil, en el barrio Los Angeles, de Tortuguitas, durante el partido de Malvinas Argentinas. Antes de robar y matar al panadero los motochorros (así se llama en Buenos Aires a esta manera de asalto de dos delincuentes montados en una moto) habían robado a mano armada a una chica de 13 años que estaba con su madre.

Martínez venía de hacer el reparto cuando aparecieron los ladrones en una moto azul sin matrícula. Uno de los asaltantes tenía puesto un casco y el otro estaba a cara descubierta. Intentaron llevarse el vehículo de Martínez, explicó un investigador. «La víctima ya había sido asaltada varias veces y estaba cansado de los robos».

El panadero se negó a entregar su furgoneta y se tiró encima de uno de los atracadores. Le dispararon tres tiros : uno en el corazón, otro en un pulmón y el tercero en un brazo. Después, los asaltantes se escaparon sin robar nada.

Un vecino taxista llevó al hombre a una salita de primeros auxilios y desde allí fue posteriormente trasladado al hospital de Escobar, donde murió. Según fuentes policiales, ya tienen identificado a uno de los ladrones, que es menor de edad. El de Miguel Martínez es el último de una larga lista de homicidios que han conmocionado a los argentinos y han provocado movilizaciones en varios departamentos de Buenos Aires durante los últimos días.

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