Los «tiranos reales» enturbian los 60 años de Isabel II en el trono

La presencia del rey de Baréin enfureció a grupos de derechos humanos


Londres / corresponsal

Lo que iba a ser una celebración tomó un cariz político no deseable que ensombreció los actos por los 60 años en el trono británico de la reina Isabel II. El almuerzo en el castillo de Windsor con representantes de 26 casas reales de todo el mundo estuvo rodeado por la polémica por dos motivos. Primero, por las críticas por la presencia de monarcas de países como Baréin, Suazilandia o Arabia Saudí, y segundo, por la ausencia de la reina Sofía, que excusó su presencia hace tres días por las diferencias sobre Gibraltar entre España y el Reino Unido.

Grupos antimonárquicos y de derechos humanos acusaron a Isabel II de cometer «errores de juicio catastróficos» por permitir que 16 miembros de la familia real británica se sentaran a la mesa con varios «tiranos reales». Se criticó la presencia del jeque de Kuwait, Naser Mohamed al Sabah, obligado a renunciar por corrupción a su cargo de primer ministro, y del rey Msuati III de Suazilandia, acusado de llevar una vida de opulencia mientras su pueblo se muere de hambre.

Pero fue la invitación al rey de Baréin, Hamad Ben Isa Al Jalifa, criticado por la violenta represión de las manifestaciones que tienen lugar en su país desde hace más de un año, la que más irritó a los defensores de los derechos humanos.

El activista Peter Tatchell acusaba a la reina británica de «invitar a tiranos a celebrar sus bodas de diamante», y Mohamed Sadiq, portavoz del grupo de presión Justicia para Baréin, se preguntaba «¿cómo se hubieran sentido los británicos si la reina hubiera invitado a su celebración a Sadam Huseín o al coronel Gadafi?».

El Ministerio de Exteriores defendió la presencia de estos monarcas porque «no se trata de un acto político, sino privado», lo que un analista político calificó de «exclusivo club al que te unes por nacimiento o matrimonio, no por la urnas».

Reacciones de la prensa

El otro motivo de polémica fue la ausencia de la reina Sofía. El Gobierno español consideró «poco adecuada» su presencia por un conflicto pesquero con Gibraltar y la próxima visita del príncipe Eduardo a la colonia británica. Ayer, los rotativos británicos reaccionaban de diversa manera a la ausencia de la reina Sofía. Mientras que alguno lo relacionaba con tensiones en la familia real española y otros lo consideraban un desaire a Isabel II, The Guardian indicaba que «Sofía ha dado un desplante con exquisitez y estilo».

The Times advertía ayer de un posible enfrentamiento militar si las autoridades de Gibraltar requieren la intervención de la Royal Navy en caso de que la Guardia Civil decidiese escoltar a los pesqueros españoles en las «aguas británicas» que rodean el Peñón.

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