Francia reitera que no ratificará el pacto fiscal europeo sin crecimiento

Sus ministros se regirán por un código deontológico, además de bajarse el sueldo

REUTERS

París / corresponsal

El nuevo Gobierno francés se ha puesto en marcha con entusiasmo, pero sin poder evitar alguna torpeza. Tras el frenesí de los relevos en los diferentes ministerios, el presidente François Hollande presidió su primer Consejo de Ministros y hoy viajará a Estados Unidos, donde lo esperan Barack Obama y las cumbres del G-8 y de la OTAN. Las prioridades para el nuevo Ejecutivo son las cuentas públicas y Europa.

Lo dejó claro el ministro de Economía tras instalarse en el complejo de Bercy. Pierre Moscovici insistió en que «Francia no ratificará el tratado fiscal europeo sin un paquete de crecimiento», en plena sintonía con las tesis de la socialdemocracia alemana, que intenta aplazar en el Bundestag la votación del pacto fiscal puro y duro que impulsaron Merkel y Sarkozy.

Los nuevos gobernantes de Francia intentan añadir la competitividad al rigor y están de acuerdo con sus socios alemanes en conseguirla a través de un impuesto sobre las transacciones financieras y los fondos estructurales. Aunque con el no por delante, el ministro asegura que Merkel se ha mostrado interesada por las posibilidades de las propuestas de Hollande.

Es consciente de que el tiempo apremia y de que «no podemos hacer nada solos» y por eso se propone trabajar conjuntamente con los socios de la UE, empezando por Alemania.

En tren y sin regalos

El primer ministro, Jean-Marc Ayrault, pedirá al Tribunal de Cuentas una evaluación detallada sobre el estado de las cuentas públicas. «Ejemplaridad, dignidad, sobriedad» será la consigna a respetar por todos los miembros del Gabinete paritario, que viajarán en tren siempre que sea posible y respetarán el código de la circulación incluso cuando vayan en coche oficial. No tendrán derecho a vivienda financiada con dinero público, salvo en los ministerios que la tienen incorporada, ni podrán aceptar invitaciones privadas ni regalos por un valor superior a los 150 euros. Tendrán que hacer pública su declaración de bienes.

También se bajan el sueldo un 30 % -el mensual bruto de un ministro pasa de 14.200 a 9.940 euros, y el del presidente, de 21.300 a 14.910-, aunque no podrán hacerlo vía decreto, como había anunciado Hollande. Tendrá que ser a través de una ley con carácter retroactivo que aprobará el Parlamento tras la constitución de la nueva Asamblea Nacional salida de las legislativas de junio. Un desconocimiento del procedimiento que ha suscitado las críticas de los conservadores, que califican la rebaja en las remuneraciones de «impostura», puesto que el gasto se multiplicará al ampliar el Gabinete en 14 personas. Sin embargo, la televisión BFM calculó que la medida supondrá un ahorro de 96.000 euros anuales. La rebaja no afecta al Gobierno saliente, que cobrará más que el actual durante seis meses, período en el que los exministros conservan su salario.

Valls recuerda su orígenes

No todos los ministros del Gobierno saliente dieron personalmente el relevo a sus sucesores. Manuel Valls tomó posesión como ministro del Interior recordando sus orígenes españoles a su predecesor Claude Guéant, sin dudar en proponerse como su antítesis y prometer que no habrá estigmatizaciones.

En el Quai D'Orsay, Laurent Fabius, el miembro con mayor experiencia, recibió el testigo de Alain Juppé, un viejo enemigo con sorprendentes paralelismos personales.

Ministro de Economía

Hombre de sangre fría, gran inteligencia y sólida experiencia adquirida en el Parlamento Europeo y en el Gobierno socialista de Lionel Jospin, que en 1997 le confió el Ministerio de Asuntos Europeos.

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