Irán quiere preservar la relación estratégica con Turquía pese a las críticas

Mehmanparast recalcó que las relaciones bilaterales entre Turquía e Irán no se deben dañar


El Gobierno de Teherán quiere preservar su relación estratégica con Ankara, pese a los ataques verbales contra Turquía realizados por algunos destacados representantes iraníes en los últimos días, que han generado reacciones por parte turca y creado tensión entre ambos países.

«La República Islámica de Irán y Turquía son dos potencias en la región con muchas cuestiones históricas, culturales e ideológicas comunes y cercanas en la mayoría de asuntos políticos e internacionales», dijo hoy el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Ramin Mehmanparast, según la agencia oficial IRNA.

Mehmanparast recalcó que las relaciones bilaterales entre Turquía e Irán no se deben dañar y planteó la necesidad de «consultas e intercambio de puntos de vista» para mantener la cercanía con los países de la zona, con el fin de «hacer más efectivos los esfuerzos para establecer la estabilidad y la seguridad en la región».

En todo caso, el portavoz de la diplomacia iraní dijo que Irán considera la cooperación regional y la oposición a cualquier interferencia de países ajenos a la zona como un principio de su política exterior en el área.

La cuestión de Siria, donde Teherán apoya al régimen del presidente Bachar al Asad, mientras Ankara respalda a los grupos opositores que tratan de derrocarlo, ha creado tensiones y llevado a varios parlamentarios y otros responsables iraníes a criticar a ese país.

Además, el Gobierno de Turquía anunció el 1 de abril que reduciría en un 20 por ciento sus importaciones de petróleo iraní, atendiendo a las presiones de EE.UU. en relación con sus sanciones a Irán por la cuestión nuclear.

Las discrepancias se han producido días después de que el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, visitara la semana pasada Irán y ofreciese a Estambul como sede para las próximas conversaciones entre Teherán y el Grupo 5+1 sobre el programa nuclear iraní, lo que en principio aceptó con satisfacción Teherán.

El 3 de abril, empezaron a plantearse dudas en Teherán, y el secretario del influyente Consejo del Discernimiento, Mohsen Rezai, pidió el cambio del lugar del encuentro, al considerar que Estambul no es adecuado pues.

«Turquía no ha cumplido algunos acuerdos que tenía con nosotros», dijo Rezai, quien apuntó a Bagdad, Damasco o Beirut como alternativa a Estambul.

El mismo 3 de abril, el ministro de Asuntos Exteriores de Irak, Hoshiyar Zebari, recibió a una delegación del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní que le pidió que Bagdad albergara la reunión entre representantes de Irán y del Grupo 5+1, a lo que el responsable de la diplomacia iraquí se mostró dispuesto.

El presidente de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento de Teherán, Alaedin Boruyerdi, dijo que prefiere Bagdad como sede de la reunión con el Grupo 5+1 que las autoridades de Irán «no están interesadas» en Estambul.

Tanto Naciones Unidas como EEUU y la UE mantienen sanciones a Irán debido a su programa nuclear, que algunos Gobiernos, con el de Washington a la cabeza, creen que puede tener una vertiente militar destinada a fabricar bombas atómicas, algo que Teherán niega y afirma que es exclusivamente civil y pacífico.

Israel, Estados Unidos y en cierta medida el Reino Unido han amenazado con atacar Irán para frenar su desarrollo nuclear, a lo que Teherán ha respondido que dará una respuesta «aplastante» en caso de una agresión.

Algunos países, como Rusia y China, se oponen a nuevas sanciones a Irán y han advertido de que un eventual ataque militar al territorio iraní podría tener unas consecuencias imprevisibles y catastróficas para el mundo, opinión que comparten numerosos gobernantes y expertos, incluso en Israel y EE.UU.

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