El papa reza por los presos, pero el régimen dice que no habrá cambios

Los disidentes denuncian que les han desconectado los teléfonos

efe
redacción / la voz

El papa Benedicto XVI llegó ayer a La Habana para reunirse oficialmente con el presidente Raúl Castro y oficiar hoy una misa en la plaza de la Revolución, reservada en el pasado a los discursos de Fidel Castro, exalumno de los jesuitas y con quien probablemente se verá.

Al oficio religioso no podrán asistir ni los más de 150 disidentes detenidos, el centenar de pobres retirados de las calles ni alrededor de 200 personas que no comulgan con el régimen dictatorial, a quienes se les ha prohibido su asistencia, según el líder de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, Elizardo Sánchez.

Antes, el pontífice se despidió ayer de Santiago de Cuba tras visitar el popular santuario de la virgen de la Caridad del Cobre, patrona de la isla, donde rezó por los presos cubanos y suplicó por «las necesidades de los que sufren, de los que están privados de libertad, separados de sus seres queridos o pasan por graves momentos de dificultad».

Además de rogar por «la cercana población de Haití», isla asolada por un terremoto en el 2010, pidió en sus plegarias que Cuba avance «por caminos de renovación y esperanza». Y dijo llevar en su corazón «las justas aspiraciones de todos los cubanos».

De esa manera, además de afianzar lazos con el Gobierno castrista, el pontífice hizo una velada referencia a los deseos de los opositores sin que el régimen pueda sentirse molesto, pues por sus expresiones «los que están privados de libertad» y «caminos de renovación» no hay porque entender necesariamente los presos políticos y el cambio de régimen, aunque bien es cierto que ambos conceptos pueden estar englobados en su exposición.

Socialismo sustentable

Fue el vicepresidente cubano Marino Murillo quien le contestó taxativamente a su afirmación de que el marxismo no responde ya a la realidad, al decir que «no va haber una reforma política» en la isla, informa AFP.

«En Cuba no va a haber una reforma política, en Cuba estamos hablando de la actualización del modelo económico cubano, que haga nuestro socialismo sustentable y que tiene que ver con el bienestar de nuestro pueblo», dijo Murillo, quien dirige la reforma económica de Raúl Castro.

En la jornada más política de la visita a Cuba, el opositor Elizardo Sánchez aseguró ayer que «como parte de las medidas represivas adoptadas por el régimen, varios centenares de teléfonos fijos y celulares de disidentes, periodistas independientes, blogueros y otros activistas de la sociedad civil han sido desconectados». Como ya adelantó ayer La Voz y ratificó a este medio Sánchez a través de un correo, esa medida afectó incluso a «todos los teléfonos de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional».

Precisamente, entre las petición de la oposición al papa figura que haga un llamamiento a la libertad y a los derechos humanos.

Una flotilla de exiliados en Miami

Los activistas de la flotilla del exilio cubano que zarpó ayer desde Florida hacia aguas internacionales frente a las costas de Cuba creen que sería «muy decepcionante» que el papa no reciba a representantes de la disidencia, porque «debe escuchar a todos los cubanos».

«Sería muy decepcionante para nosotros que el papa no se reúna con las Damas de Blanco o algún miembro de la oposición cubana», ha dicho Ramón Saúl Sánchez, presidente de Movimiento Democracia, impulsor de esta iniciativa.

Cinco embarcaciones con unos 40 activistas zarparon ayer desde cayo Hueso, en el extremo sur de Florida, hacia Cuba.

Tenían previsto fondear en aguas internacionales a unos 19 kilómetros de las costas de la isla, para lanzar fuegos artificiales como señal de bienvenida a Benedicto XVI. Estaba previsto que permanecieran en la zona hasta hoy, cuando el papa oficiará una misa en la plaza de la Revolución de La Habana.

No obstante, Sánchez ha indicado que el mal estado del mar ha obligado a cancelar los actos y suspender la salida de otras dos embarcaciones.

El mensaje inequívoco que los exiliados cubanos quieren transmitir, subraya el activista, es el de «solidaridad con el pueblo de Cuba y con los opositores», en un momento en que muchos disidentes «están siendo detenidos bajo arresto domiciliario».

Abrirse al pueblo cubano

Se trata de un mensaje dirigido también al Gobierno cubano: «No solamente se deben abrir al mundo, como pidió el papa Juan Pablo II, sino abrirse al pueblo cubano», resaltó Sánchez.

A bordo de los barcos, los miembros de las organizaciones que participan en esta iniciativa llevan pancartas con imágenes de opositores muertos como Orlando Zapata Tamayo o de grupos como las Damas de Blanco, que piden la libertad de los presos políticos en la isla.

No está previsto que el pontífice mantenga encuentro alguno con la disidencia.

El Gobierno cubano acusa a la oposición y al exilio cubanos de querer perturbar la visita del pontífice. La Iglesia cubana rechazó también recientemente las protestas opositoras y subrayó el carácter únicamente pastoral del viaje de Joseph Ratzinger.

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