La tensión crece en Cuba a días de la visita papal

El Gobierno corta el teléfono a decenas de disidentes, entre ellos a Berta Soler


redacción / la voz

El Gobierno cubano ha aumentado la represión sobre la oposición ante la visita a la isla del papa Benedicto XVI la próxima semana, con la detención el pasado domingo de decenas de Damas de Blanco en La Habana, cortando los teléfonos, inclusive los móviles, a decenas de disidentes (entre ellas a la líder de las Damas, Berta Soler,) y con el desalojo policial de la iglesia de la Caridad la semana pasada.

«Es difícil de entender por qué el Gobierno enrarece la atmósfera con acciones exageradas, si es el principal ganador de la visita del papa, pues le da legitimidad internacional y ante la opinión pública», dice Elizardo Sánchez, líder de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.

El pasado domingo, unas 70 mujeres de las Damas de Blanco, grupo creado en el 2003 por familiares de presos políticos, fueron detenidas después de asistir a misa y mientras protagonizaban su habitual marcha, acompañadas de damas llegadas de otras provincias por ser el aniversario de la oleada represiva contra 75 opositores, en el 2003.

Cuando avanzaban hacia el centro en protesta por los arrestos «preventivos» de algunas cuando se dirigían a la misa, fueron detenidas. Aunque la mayoría fueron liberadas ayer, según Sánchez, algunas permanecían en manos de la policía, «por lo tanto bajo arresto».

Para el líder de la Comisión de Derechos Humanos, «se puede entender el aumento de controles durante la visita del papa, pero no que desde hace dos semanas haya aumentado la represión, y, a más represión, más descontento y más manifestaciones. Es una espiral que si no le ponen coto, la visita se efectuará en esa atmósfera, y quien puede propiciar una mejora es el Gobierno».

Niega Sánchez que la oposición haya aprovechado la visita del papa para que sus protestas tengan más eco. Por el contrario, opina que «ha sido una coincidencia». «La oposición desea una visita en buenos términos, no hay decisión de boicotear, al contrario, los disidentes están esperanzados», asegura, «menos yo que soy muy mayor», puntualiza. Y todo pese a la petición «no muy sabia» del cardenal Jaime Ortega para que la policía desalojase la semana pasada a trece disidentes del templo de la Caridad.

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