China legaliza las detenciones secretas de hasta seis meses

Wen pide reformas para evitar que se repita el caos de la Revolución Cultural


pekín / servicio especial

El pasado mes de julio, el artista Ai WeiWei fue acusado de evasión de impuestos. Trataba de coger un avión cuando de pronto desapareció. No importó que fuese un personaje muy conocido y con gran prestigio internacional, de la noche a la mañana nada más se supo del artista. Su detención se prolongó durante más de tres meses en un lugar desconocido. Ni su propia familia fue informada de dónde se encontraba. Su caso no es único en China, donde la organización con base en Hong Kong Human Rights Defenders contabilizó en su informe anual a 4.500 disidentes políticos detenidos en el 2011; 150 de ellos fueron torturados y 20 desaparecieron como WeiWei durante semanas o meses.

Las cárceles negras, como se las conoce popularmente, son esos misteriosos centros de retención que no figuran en ningún papel oficial y que están al margen del sistema penitenciario chino. Para muchos disidentes son una pesadilla orwelliana hecha realidad y con la reforma aprobada ayer van camino de legalizarse.

Con 2.639 votos a favor, 160 en contra y 57 abstenciones, la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal nace arropada por bellas palabras y nobles propósitos. Según sus legisladores, «está diseñada para preservar los derechos humanos» de detenidos y sospechosos. Su principal novedad obliga a la policía a informar del arresto a los familiares en el plazo de 24 horas. Hasta aquí todo son aplausos, pero existe una excepción que ha levantado las críticas de las asociaciones pro derechos humanos. Esa regla no se aplicará si el detenido es sospechoso de terrorismo o de haber cometido un delito que ponga en riesgo la seguridad nacional, lo que para Sophie Richardson, portavoz en China de Human Rights Watch, «representa un claro peligro para cualquier postura crítica con el Gobierno o para cualquier activista que trabaje a favor de los derechos humanos». La experiencia nos dice que esos son los delitos que les han sido imputados a muchos de los disidentes detenidos en los últimos meses.

Según Amnistía Internacional, la nueva ley autoriza a las autoridades a «hacer desaparecer» a sospechosos por períodos de hasta seis meses.

Reformas políticas

En la clausura ayer de la Asamblea Nacional Popular, quizás lo más sorprendente han sido las tres horas que ha durado la rueda de prensa de despedida del primer ministro Wen Jiabao. Ayer, Wen instó a efectuar una reforma política en el Partido Comunista, en el poder desde 1949, para consolidar las conquistas de las tres últimas décadas de crecimiento económico y que tragedias como la Revolución Cultural que azotó el país en la década de los sesenta no se repita. «Sé muy bien que la reforma no será fácil. No será posible sin la consciencia, el apoyo, el entusiasmo y la creatividad de la gente», dijo. «Es importante hacer la reforma rápidamente para mejorar la gobernabilidad del país», añadió.

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