La tortura en Siria alcanza «niveles sin precedentes», según Amnistía Internacional

La organización asegura que forma parte de un «ataque sistemático» contra la población civil


Amnistía Internacional denunció hoy que la tortura y el maltrato contra la oposición siria ha alcanzado «niveles sin precedentes» y forma parte de un «ataque sistemático» contra la población civil.

A un día de que se cumpla un año del inicio de la revuelta contra el régimen de Bachar al Asad, en la que han muerto 6.500 personas según AI, esta organización pidió a Damasco detener los arrestos y las torturas contra la población, así como permitir el acceso de observadores internacionales.

La organización de defensa de los derechos humanos emitió hoy un informe en el que, a partir de los testimonios de 19 opositores sirios refugiados en Jordania, recoge una treintena de métodos de tortura utilizados por las fuerzas de Al Asad.

En el documento, llamado «Quería morir» en alusión a las declaraciones de una de las personas torturadas, AI también condena violaciones a los derechos humanos cometidas por miembros de la oposición, como secuestros y asesinatos.

Según Amnistía, las personas arrestadas durante las protestas, desde menores de edad hasta ancianos, son torturadas sistemáticamente con golpes, insultos, amenazas y otros métodos como descargas eléctricas, violaciones o vejaciones.

La violencia sexual es una práctica habitual entre las fuerzas de seguridad sirias que, según algunos testimonios, han llegado a violar a algunos detenidos o les ha atado objetos pesados a los genitales.

Diferentes métodos de maltrato se han generalizado en los centros de detención sirios desde que empezaron las revueltas, afirma el informe.

«Cada día nos sacaban de la celda durante una o dos horas para golpearnos. Nos forzaban a arrodillarnos, con los ojos cubiertos y las manos atadas, en la sala de interrogatorios y nos golpeaban por todos lados. Así fue durante seis días», relata Raed, un joven graduado de 27 años que estuvo una semana encarcelado.

En otros casos, los arrestos se alargaban durante semanas, en las que los detenidos vivían en pequeñas celdas atestadas de gente, sin apenas poder ir al baño ni recibir asistencia médica y alimentados a base de un trozo de pan diario.

Varios testigos afirman haber sido aislados en espacios diminutos durante días o encerrados con cadáveres o presos moribundos.

El informe también recoge casos de víctimas a quienes han colgado de un gancho durante días mientras los golpeaban, sometidos a posiciones de estrés durante horas como estar de puntillas o ser arrancada su piel con pinzas.

Amnistía Internacional exigió a la comunidad internacional que investigue si se han producido crímenes contra la humanidad en Siria y que impida la venta de armamento al Gobierno de Damasco.

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