«En Europa ha habido un frenazo en seco a la energía atómica»


Mario Rodríguez, director ejecutivo de Greenpeace, asegura que Fukushima, un «desastre que era previsible», sí ha supuesto un punto de inflexión que ha dejado seriamente tocada a la industria nuclear.

-¿La energía nuclear ha resistido el desafío de Fukushima o se ha resentido?

-Se ha resentido claramente, porque el sector tenía unas expectativas de crecimiento que no se van a cumplir. En Europa, como ha ocurrido en Alemania, Italia, Bélgica o Suiza, ha habido un frenazo en seco.

-¿Ha supuesto un antes y un después?

-Sí, claramente. Cuando ocurrió lo de Chernóbil la excusa que se dio era que pasó en un país soviético donde no había una cultura de la seguridad y que no podría ocurrir en ningún país occidental. Pero ha ocurrido, y lo ha hecho en el país con mayor tecnología y con capacidad para afrontar desastres nucleares. Fukushima ha roto el paradigma del sector nuclear, porque no solo podía haber pasado, sino que ha ocurrido. La excusa ya no vale. Que en Japón hubiese un tsunami así era algo previsible.

-¿Cómo ha afectado la situación a España?

-Aquí se puede recurrir al viejo tópico de que Spain is different. España, que sigue tan disciplinadamente la austeridad propugnada por Alemania, no le hace caso en el abandono de la energía nuclear. En vez de aprender la lección y prepararse para el apagón nuclear, alarga la vida de centrales que iban a cerrar. Y Garoña es el reactor gemelo del número 1 de Fukushima.

-¿El mundo puede prescindir de la energía nuclear?

-En España podemos prescindir perfectamente de ella. Exportamos el equivalente a entre 4.000 y 7.000 megavatios. Podrían cerrar y no pasaría nada.

Mario rodríguez director ejecutivo de Greenpeace

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