Fukushima en 140 caracteres

La industria nuclear española intensificó su esfuerzo en las redes sociales tras la catástrofe


La Voz / Redacción

En el origen del los accidentes nucleares más graves de la historia existen diferencias incuestionables. Chernóbil fue el resultado de un conjunto de fallos técnicos y humanos. En Fukushima, en cambio, ocurrió el peor terremoto registrado en la historia de Japón seguido de un tsunami de magnitudes impredecibles. Nunca llegaremos a conocer el alcance de la preocupación y la confusión que se vivió en Ucrania, pero entonces no existía Twitter. Veinticinco años después, el 11 de marzo del 2011, el reactor nuclear de la central japonesa explotó y el pánico ante una amenaza nuclear se hizo visible inmediatamente a través de la Red. En un mes, 500 millones de tuits llegaron de todas las partes del mundo con una palabra en común: Fukushima.

Un año después, el debate nuclear sigue abierto en las redes sociales. En España la opinión pública se enzarzó en una guerra donde las reacciones antinucleares eran de esperar. La crisis llegó a una industria que asistía atónita a lo que podría suponer el final de su confianza. Sin embargo, la directora de comunicación de la industria nuclear española, Piluca Núñez, hace un balance positivo de la situación en la que se encuentra el sector.

«Los retos energéticos y ambientales a los que se enfrentan los países hacen que se siga teniendo en cuenta la energía nuclear en sus cestas eléctricas». Pero ganarse la confianza en un mundo cada vez más tecnológico supone «un mayor esfuerzo en las redes sociales». Núñez reconoce que tuvieron que «intensificar su presencia en este campo tras el desastre de Fukushima» porque para que las nuevas formas de comunicar tengan sentido «hay que estar ahí y aportar contenidos de interés».

El día de la tragedia, lo más complicado fue obtener información rigurosa sobre lo que acontecía en la central nuclear de Fukushima Daiichi. El Foro Nuclear, asegura Piluca, «actuó de forma ágil, pero sin perder la objetividad». El trabajo de monitorización se realizó más tarde, cuando ya se dispuso de las fuentes oficiales.

A pesar de todos los rumores que se extendieron en la Red a lo largo de este año, la industria de la energía nuclear fue «rigurosa, sin apresurarse a dar la noticia hasta tener la confirmación certera». Canales como Twitter, YouTube, Facebook o los propios blogs suponen un reto, cada vez más imprescindible, para cualquier empresa y han ayudado a difundir la información sobre lo que acontecía en Japón «directamente a las personas interesadas y con mayor efectividad».

«Algo positivo para ampliar el conocimiento de la energía nuclear»

En cualquier caso, estas nuevas herramientas de conversación lejos de considerarlas un riesgo para su imagen, el sector atómico las ve como «algo positivo para ampliar el conocimiento de la energía nuclear». Y es que, dice Núñez, «las encuestas de opinión pública reflejan que a medida que crece la información sobre esta fuente de energía crece también su aceptación».

Atribuir el término desinformación al fenómeno de las nuevas tecnologías es un tópico que no se corresponde con la realidad. El hecho de que el día siguiente al accidente se abrieran 572.000 cuentas nuevas en Twitter manifiesta el deseo de la sociedad de conocer a través de esta ventana y con mayor rapidez. Hubo muchos errores en los pronósticos tras el accidente en la central nuclear de Fukushima Daiichi y no solo en la Red. Desde la propia compañía Tepco se aportaron datos equivocados y conclusiones demasiado optimistas. Pero incluso las palabras apocalípticas que tanto defendió el comisario europeo de Energía no llegaron a cumplirse. Y es que, un año después, lo que iba a ser el fin del mundo se ha convertido en el principio de una nueva forma de afrontar una crisis: tuiteando.

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