Rousseff lleva a Cuba una agenda económica que ignora los derechos humanos

La presidenta de Brasil no quiere disgustar a su partido, con lazos históricos con Cuba ni romper amarras con Lula da Silva


redacción / la voz

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, llegó ayer por primera vez a Cuba, con una agenda estrictamente económica y comercial, pero bajo la atención de organismos de derechos humanos con motivo del reciente fallecimiento tras una huelga de hambre del opositor preso Wilman Villar, y la petición de la bloguera disidente Yoani Sánchez para que interceda por ella y le concedan permiso para viajar a Brasil al estreno del documental Conexión Cuba-Honduras, sobre la libertad de expresión en la isla.

No se espera que Rousseff, quien mantiene en su país un discurso muy activo a favor de los derechos humanos, se ocupe del tema, y eso que Brasil ha concedido hace unos días a Sánchez un visado para viajar.

No se reunirá con disidentes

El Gobierno de Brasilia ha descartado desde el principio de conocerse el viaje que Rousseff vaya a reunirse con disidentes en Cuba, pese a la petición expresa hecha en ese sentido por opositores. El propio ministro de Exteriores brasileño, Antonio Patriota, quiso zanjar la polémica insistiendo en que la agenda es económica y no incluye nada de derechos humanos. Sí prevé un encuentro de la exguerrillera brasileña con Raúl Castro.

Rousseff ni quiere disgustar a su Partido de los Trabajadores, con lazos históricos con Cuba, y del que se considera muy fiel, ni romper amarras con su antecesor, Lula da Silva, quien ya en su visita a La Habana en el 2010 evitó tratar el tema de los derechos humanos con los hermanos Castro y reunirse con miembros de la disidencia.

La presidenta brasileña actúa también en clave interna, pues es año de elecciones municipales en su país y su figura pesa todavía menos que la de Lula. Lo que se desconoce también es si Rousseff irá tan lejos como su mentor, que después de una visita a La Habana descalificó las huelgas de hambre de los disidentes y las comparó con las que realizan delincuentes presos en cárceles brasileñas.

De todos modos, algunos observadores entienden que Rousseff sí se desmarca algo de Lula en política internacional y ponen de ejemplo el enfriamiento de relaciones con Irán desde que ella asumió la jefatura de Estado. No hay que olvidar que ella criticó la opresión a las mujeres en el país persa. Justifican así que Mahmud Ahmadineyad no haya visitado Brasil durante su reciente gira por Latinoamérica.

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