Mueren tres personas al encallar un crucero con 4.000 pasajeros en Italia

Setenta personas continúan desaparecidas. A bordo del «Costa Concordia» viajaban 177 españoles. Un pasajero coruñés alerctó al consulado de Roma de lo ocurrido en la isla de Giglio.

ITALY

Al menos tres personas perdieron la vida, varias decenas resultaron heridas y setenta continúan desaparecidas al encallar una barco crucero con 4.229 pasajeros en aguas de la isla italiana de Giglio, en el mar Tirreno, en la región central de Toscana.

El Costa Concordia, de la compañía Costa Cruceros, encalló por causas de momento desconocidas a las 21.30 horas de esta pasada noche cuando se dirigía desde el norteño puerto de Savona al de Civitavecchia, a 70 kilómetros al norte de Roma. El naufragio se produjo cuando la mayoría de los pasajeros cenaban, se fue la luz y se sintió un golpe y un gran estruendo, relataron después los náufragos a los medios italianos.

El comandante del mayor crucero italiano, Francesco Schettino, ha sido detenido, según el fiscal jefe de Grosseto (región del centro italiano), Francesco Verusio, que le interrogó durante varias horas. La fiscalía, según los medios italianos, le acusa de homicidio culposo múltiple, naufragio y abandono del barco mientras muchos pasajeros aún se encontraban dentro de la nave.

De acuerdo con fuentes de la investigación citadas por medios italianos, el comandante abandonó la embarcación hacia las 23.30 hora local del viernes, cuando parte de los pasajeros y de la tripulación esperaban a ser evacuados. Las últimas personas que abandonaron el crucero, agregaron las fuentes, lo hicieron entre las 02.30 y las 03.00 del sábado. Ciro Ambrosi, primer oficial del puente de mando, también está siendo investigado, aseguran los medios italianos.

«Ha sido una pesadilla, parecía el Titanic, pensábamos que íbamos a morir»

Los medios locales aseguran que el número de fallecidos sería ya de seis, cifra que no ha sido confirmada por la capitanía del puerto de la pequeña isla de la Toscana. Las tres personas muertas son un tripulante peruano y dos turistas franceses, según las autoridades locales. Fuentes médicas dijeron que había además unos 40 heridos, dos de ellos graves, una con un trauma craneal y otra con un fuerte golpe en la espalda.

El Comando General de la Guardia Costera, Cosimo Nicastro, precisó a la prensa en Porto Santo Stefano, el más cercano a la isla de Giglio, que la cifra de desaparecidos no es definitiva, ya que los submarinistas tienen aún que inspeccionar la parte interior del barco, que está escorado 80 grados y hundido en un banco de arena de 30 metros de profundidad.

Españoles a bordo

Según datos de la naviera, a bordo del Costa Concordia, que así se llama el barco, viajaban 188 españoles, aunque las últimas informaciones hablan de 177, siete de ellos tripulantes. En principio, están todos a salvo. Previamente, el consulado español en Roma había informado de que en el crucero viajaban al menos 12 españoles. La mayoría de los náufragos que fueron trasladados al puerto de Santo Stefano están siendo llevados en autobuses a Roma.

Precisamente fue un coruñés quién llamó al consulado para informar de lo ocurrido horas después del naufragio. El viajero gallego formaba parte de un grupo de doce españoles -seis parejas- que participaban en un crucero por el Mediterráneo. Contó que no llegaron a caer al agua, que fueron rescatados desde el interior del barco y trasladados a la isla de Giglio, todos en buen estado.

Rescate

«Ha sido una pesadilla, parecía el Titanic, pensábamos que íbamos a morir», relataban algunos de los pasajeros del crucero esta mañana. Personal especializado en socorro de barcos, bomberos, personal de la compañía y varias naves acudieron inmediatamente a la zona para evacuar a los viajeros. «Estábamos en el caos absoluto, ninguno de la tripulación sabía decirnos qué hacer». Algunos denunciaron que las tareas de socorro fueron muy lentas, que antes de abandonar el barco pasó una hora y media y que algunos miembros de la tripulación les contaron que el capitán de la nave sabía de la gravedad de la situación «y no hizo lo que debía».

La capitanía del puerto de Grosseto, del que depende Giglio anunció que se abrirá una investigación al respecto, «ya que es verdad -dijo el capitán de corbeta Emilio Del Santo-, que muchos viajeros lamentaron la lentitud y una tripulación inadecuada».

El centenar de habitantes que durante el invierno vive en la isla se volcó con los viajeros y durante toda la noche les ofrecieron comidas y bebidas y le dieron todo el confort posible, según contaron, agradecidos. Algunas tiendas abrieron durante la noche y la población ofreció asimismo mantas y otros enseres para que no pasaran frío.

Las causas

El Costa Concordia efectuaba un crucero por el Mediterráneo. Había salido de la ciudad costera italiana de Savona (norte) y tenía escalas previstas en Civitavecchia, Palermo (isla de Sicilia), Cagliari (isla de Cerdeña), las ciudades españolas de Palma de Mallorca y Barcelona, y la francesa Marsella, para regresar a Savona, según una nota de la compañía naviera.

Según algunos medios italianos, el barco podría estar siguiendo una ruta equivocada, ya que no debía encontrarse en el punto donde sufrió el impacto en el casco, según los medios italianos. Sin embargo, el director general de la compañía Costa Cruceros, Gianni Onorato, dijo que hasta que no se sepa cuáles son las causas del suceso, no se sabrá por qué la nave estaba tan cerca de la costa; si se debió a un problema técnico o humano.

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