Los socialistas abren fuego electoral contra Sarkozy por el caso Karachi

Un funcionario de Defensa declara que autorizó una red de comisiones

Sarkozy, el domingo, durante un discurso en Metz.
Sarkozy, el domingo, durante un discurso en Metz.

redacción / la voz

Los socialistas franceses pidieron ayer que Nicolas Sarkozy aclare el papel que desempeñó en el asunto Karachi -la presunta trama de cobro de comisiones por la venta de armamento a otros países, entre ellos Pakistán- y que se levante el secreto de documentos de Defensa relativos a los contratos. Estas medidas se producen tras conocerse que un alto funcionario del Ministerio de Defensa declaró el 2 de diciembre ante el juez que el ahora presidente francés, -ministro del Presupuesto en 1994- había validado en esa fecha la creación de la sociedad de comisiones en Luxemburgo Heine para pagar a los intermediarios de los contratos de armas con Pakistán.

Esta declaración coincide con la conclusión a la que llegó la policía de Luxemburgo hace más de un año de que fueron el primer ministro de la época, Edouard Balladur, y Sarkozy quienes autorizaron la constitución de la sociedad encargada del reparto de comisiones.

«La verdad, deber del Estado»

«La verdad es un deber del Estado», declaró ayer el diputado socialista Bernard Cazeneuve, portavoz de François Hollande, candidato a las presidenciales de este año. «Nosotros pedimos que los papeles jugados por el primer ministro de la época, Edouard Balladur; su ministro de Defensa, François Léotard, y su ministro del Presupuesto, Nicolas Sarkozy, sean de una vez aclarados», insistió.

La noticia revelada ayer por el diario Libération no beneficia en absoluto al presidente francés, quien ha comenzado el año electoral con mal pie, pues las encuestas de popularidad únicamente le otorgan un 34 %.

Además de la posibilidad de que parte del dinero de las comisiones volviese a Francia y, según sospechan los jueces, alimentasen la campaña de Balladur en 1995, del que Sarkozy era portavoz, también se relaciona con el atentado de Karachi en el 2002. En él murieron once franceses de la Dirección de Construcción Naval (DCN), fabricante de los arsenales de la Armada y de los submarinos vendidos a Pakistán. De ella fue director administrativo y financiero Gérard-Philippe Menayas, quien reveló la autorización de Sarkozy para montar Heine.

Las investigaciones judiciales se dirigieron ya en su momento hacia el Elíseo, cuando Jacques Chirac interrumpió en 1995 el pago a autoridades pakistaníes de comisiones apalabradas por Balladur por la venta de submarinos. Según esta teoría, el atentado fue la represalia.

Conocer la verdad «se lo debemos a las víctimas», insistió ayer el director de comunicación de Hollande, Manuel Valls, en relación al ya conocido como Watergate francés.

El entonces secretario general del Elíseo, Dominique de Villepin, rival de Sarkozy, reconoció ya en el 2010 que las comisiones ilegales existían.

El juez que instruye el caso Karachi, Reanud van Ruymbeke, tiene en su poder comprobantes de la venta de fragatas a Arabia Saudí en 1994 y de la petición francesa de una cantidad de dinero adelantada que coincide con un ingreso en la cuenta de campaña de Balladur el mismo día.

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