La presión política tumba la opa de Murdoch para tomar el control de BSkyB

Los tres partidos habían mostrado su rechazo a que siguiera la operación


londres / corresponsal

El intento de Rupert Murdoch por hacerse con el control total del canal de televisión BSkyB se hizo insostenible desde el momento en el que los tres principales partidos políticos británicos mostraron su rechazo y por la creciente indignación entre los británicos por los escándalos en los que se han visto involucrados tres de sus rotativos en el Reino Unido, The Sunday Times, The Sun y el recién cerrado News of the World. A pesar de que la opa era el principal aspecto del futuro corporativo del grupo, se había politizado y se hacía insostenible, al menos por el momento.

Cinco horas antes de que las formaciones políticas votaran en los Comunes en contra de permitir a Murdoch proseguir con su opa por BSkyB en el Parlamento, el magnate tomaba la decisión de retirar su oferta por valor de unos 10.000 millones de euros, que inició hace un año su propio hijo James, responsable de todo el negocio de News Corporation en el Reino Unido. La retirada coloca más presión sobre todo el negocio de Murdoch a ambas orillas del Atlántico. El vicepresidente de News Corp., Chase Carey, resumía la lógica tras la decisión: «Hubiera sido muy difícil progresar en el contexto actual».

Esta ha sido sin duda la semana más dura, negativa y humillante en la dilatada y exitosa carrera profesional del magnate Murdoch, que, como Orson Welles en Ciudadano Kane (1941), observa desde fuera, incapaz de actuar, el derrumbe a su alrededor.

Murdoch tendrá que pagar a BSkyB, de la que ya posee el 39 %, unos 40 millones de euros en concepto de compensación, pero al menos las acciones del grupo ascendieron por la tarde en Wall Street un 3 %.

Dos investigaciones

Murdoch tomó la decisión al poco de que el primer ministro, David Cameron, informara sobre la naturaleza de las dos investigaciones que se efectuarán, una judicial sobre las escuchas ilegales de periodistas y sobornos a policías, y otra sobre las regulaciones de la prensa y la ética en su labor. En un intento por sacar ganancias de un escándalo al que Cameron se vio arrastrado a su inicio por su relación con Andy Coulson, su ex director de comunicaciones y ex director del News of the World, el primer ministro jugaba en las últimas horas a mostrarse indignado por el escándalo y duro con Murdoch y su imperio. En un comunicado poco convincente emitido ayer por Downing Street, decía que «como siempre ha defendido el premier, el negocio [News Corp.] debe de centrarse ahora en limpiar la casa e imponer orden».

Pero el más fortalecido de este escándalo ha sido el líder laborista, Ed Miliband. Desde el principio, el líder de la oposición se ha mostrado enérgico en destacar el papel maquiavélico que ha ejercido Murdoch a través de su imperio mediático en la política británica y en exigir su renuncia al control completo de BskyB. «Nadie en este país debe ejercer el poder sin responsabilidad», dijo. El liberaldemócrata y viceprimer ministro, Nick Clegg, calificaba la decisión de Murdoch de «decente e inteligente».

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