La presidencia polaca de la Unión pide «más Europa»

Tusk dice que la inmigración no puede ser un pretexto para volver a las fronteras


redacción / la voz

El primer ministro polaco, Donald Tusk, no escatimó críticas al europesimismo y a los nacionalismos al presentar ayer en Estrasburgo su plan para la presidencia de la UE hasta diciembre. Tusk defendió el Tratado Schengen de libre circulación «como valor a defender a toda costa», porque «la inmigración no puede ser un pretexto» para restringirlo, y abogó por una Europa más solidaria en plena crisis del euro. En sus críticas aludió a las citas Berlín-París antes de todas las cumbres, porque cada vez se aferran más a los «intereses nacionales egoístas».

Mientras eso sucedía, Noruega admitía que desde hace días endureció los controles en la frontera con Suecia, al igual que hizo el Ejecutivo de extrema derecha danés en las suyas con Alemania y Suecia, para «combatir la criminalidad y atrapar a demandantes de asilo clandestinos».

El presidente de la Comisión, Durão Barroso, recordó que esas restricciones suponen «minar el proyecto europeo». Sin embargo, uno de los más duros fue el líder del Partido Popular Europeo, el francés Joseph Daul, quien ironizó con «instaurar la obligación de visados para los daneses cuando quieran viajar por Europa, para que estén más protegidos».

La presidencia polaca de la UE reclamó «más Europa» en contraposición a su controvertido antecesor, el húngaro Víktor Orban, que criticó a Bruselas por entrometerse en asuntos de su país (ley de medios), y durante cuyo mandato se aprobó, a propuesta de Francia e Italia, restringir la libre circulación ante una presión migratoria.

Los polacos, con una economía floreciente gracias en parte a los recursos comunitarios, son europeístas (un 83 %). Su deuda exterior es inferior a la media europea y Tusk quiere situar al país entre los grandes, pero sin dejar de mirar a sus electores, que renovarán Parlamento en otoño.

Además de buscar el crecimiento de Europa reforzando el mercado único, Tusk mirará al Este, confiado en la adhesión de Croacia y en convenios comerciales con Ucrania. Su otra prioridad es la energética, para reducir la dependencia de Rusia, ahora dificultada por el debate sobre el cese de la energía nuclear. En cuestiones económicas, Polonia, que no pertenece al euro, critica los planes de rescate de Grecia, Irlanda y Portugal, por estar centrados en la reducción de la deuda pública y no en la reactivación del crecimiento con la inversión.

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