El giro que da el caso alivia a los socialistas franceses

Partidarios de Strauss-Kahn quieren cambiar las primarias


París / corresponsal

La convulsión política en Francia ha sido casi del mismo calibre que el 14 de mayo, cuando el director del Fondo Monetario Internacional fue detenido en Nueva York. Quienes lo acusaron de «delincuente sexual» se han apresurado a rectificar y en el Partido Socialista ya se le da por inocente. Falta ahora saber si Dominique Strauss-Kahn tiene intenciones de retomar su carrera política.

El «inmenso alivio» que sintieron ayer los socialistas franceses al conocer su liberación puede transformarse en nuevas turbulencias. Las revelaciones que desacreditan a su presunta víctima abren la puerta a sus ambiciones presidenciales, tres días después de la apertura del plazo para la presentación de candidaturas a las primarias.

La dirección socialista se mostraba ayer discreta, después de que Martine Aubry oficializara su candidatura forzada por las circunstancias. El plazo está abierto hasta el 13 de julio y algunos seguidores de Strauss-Kahn ya han hablado abiertamente de la necesidad de modificar el calendario de las primarias. El candidato con más posibilidades, François Hollande, no se opone, consciente de que la más tocada por un posible retorno del favorito es Aubry. La secretaria general ha evitado pronunciarse y se ha limitado a mostrar su alegría como amiga por el giro que ha dado el proceso.

Manuel Valls, también candidato y amigo personal de Strauss-Kahn, cree que «no hay que cuestionar un procedimiento democrático como el de las primarias» y dice tener «la profunda convicción de que es lo que quiere Dominique».

Desde el centroderecha, Jean-Louis Borloo cree que puede aspirar a candidato; desde la extrema derecha, Marine Le Pen asegura que es imposible, y el Gobierno se declara «a la espera de lo que decida la Justicia americana», según el primer ministro, François Fillon.

El diputado conservador Bernard Debré reconoció ayer que fue «demasiado lejos» cuando lo calificó de «hombre poco recomendable» y «obseso y delincuente sexual». Sus palabras provocaron en mayo una seria llamada al orden de Sarkozy.

Los sondeos dirán en los próximos días dónde está la cota de popularidad de Strauss-Kahn. El último dato conocido es que el 57 % de franceses lo consideraron víctima de un complot.

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