Continúa la violencia sectaria por segunda noche consecutiva en Belfast

Se han registrado enfrentamientos entre nacionalistas y unionistas en las inmediaciones de Short Strand, un enclave católico.


Por segunda noche consecutiva se registraron enfrentamientos entre nacionalistas y unionistas en las inmediaciones de Short Strand, un enclave católico en el este de Belfast, situado en una zona mayoritariamente protestante.

Un reportero gráfico de la agencia Press Associaton fue herido en la pierna por disparos de un arma de fuego y tuvo que ser hospitalizado, según informaron fuentes policiales en la capital norirlandesa.

Según la policía, alrededor de 700 personas participaron en los disturbios del martes, en los que otras dos personas resultaron heridas con quemaduras.

En los que se califican ya como los peores disturbios en la zona de los últimos diez años se lanzaron bombas incendiarias, cohetes y petardos contra la policía.

El lunes por la noche, durante los primeros enfrentamientos entre jóvenes nacionalistas y unionistas, dos jóvenes protestantes resultaron heridos por los disparos de armas de fuego.

La policía montó un fuerte dispositivo y utilizó cañones de agua para dispersar a los manifestantes y pidió a los periodistas que se apartaran del lugar por su propia seguridad.

Los enfrentamientos se concentraron en el barrio católico de Short Strand, situado en una zona mayoritariamente protestante.

En las batallas callejeras, ambos bandos se atacaron con piedras, ladrillos, bombas incendiarias, bombas de humo y fuegos artificiales.

El ministro principal de Irlanda del Norte, Peter Robinson, y su segundo, Martin McGuinness, condenaron con firmeza los disturbios.

«En un momento en que muchos están trabajando duramente para construir un futuro mejor para Irlanda del Norte, es decepcionante y muy preocupante ver cómo vuelve a nuestras calles tal volumen de violencia», dijo Robinson.

McGuinness afirmó por su parte que «una pequeña minoría está decidida a desestabilizar nuestras comunidades» y agregó que «nos e les permitirá que nos arrastren al pasado».

El Sinn Fein, antiguo brazo político del inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA), ha culpado de los incidentes al grupo paramilitar Fuerza de Voluntarios del Ulster (UVF), al que acusa de atacar primero a los residentes católicos de Short Strand.

Según el alcalde de Belfast, Niall Ó Donnghaile -del Sinn Fein-, individuos enmascarados y vestidos con ropa de camuflaje lanzaron un ataque «claramente orquestado y premeditado en la zona», lo que provocó también, dijo, varios heridos entre los residentes nacionalistas.

Para el representante del Partido Unionista del Ulster (UUP) en la zona, Michael Copeland, los enfrentamientos comenzaron después de que grupos de católicos atacasen varias casas protestantes del Short Strand.

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