Portugal cierra la campaña con el 25% de indecisos

Las previsiones indican que la abstención podría superar el 40% del censo


La campaña electoral portuguesa ya es historia. Iba a ser austera, y acabó costando 16,5 millones de euros, solo 5 meses después de los comicios presidenciales, cuya factura suma 12,8 millones de euros más. Las enloquecidas encuestas, que comenzaron dando alas al PS de José Sócrates, para acabar cortándoselas y encaminar hacia la victoria a una más que posible coalición de derechas entre el PSD de Passos Coelho y el CDS-PP de Paulo Portas, han obligado a los partidos a echar la casa por la ventana en busca del voto indeciso o el que no tenía pensado entrar en la urna de ningún partido.

En el año 2005, cuando Sócrates llegó al Gobierno de Portugal, la abstención fue del 35,7 %. En el 2009, salió reelegido con un índice todavía más alto: 40,3 %. La tendencia en los comicios legislativos de mañana es que el abstencionismo aumente todavía más. Hay además un 25 % de indecisos y a todo este gran colectivo destinaron ayer los tres principales líderes (hay 17 partidos que concurren a las elecciones) todos sus esfuerzos de última hora sobre el mismo campo de operaciones: la capital, Lisboa.

Las arruadas (recorridos por las calles en loor de ruidosas y coloristas multitudes militantes) de Passos Coelho, Sócrates y Portas siguieron rutas paralelas, con el populoso Chiado como punto coincidente, aunque a horas diferentes, para el sudoroso baño de multitudes. Ayer los candidatos no hablaron de crisis, ni de intervencionismo, ni de Troika, ni de rescate. Sus discursos apelaron a la importancia del voto, igual que lo hará hoy el presidente de la República, Cavaco Silva, en un discurso televisado a la nación.

Nada de lo que importa

Pero los argumentos que podrían movilizar el voto, o decantarlo de alguna manera, apenas se han escuchado en las dos semanas de campaña. Nadie ha dicho en un mitin que, a partir de agosto, será inevitable el aumento del gas, la electricidad y los transportes a través de un incremento del IVA para cumplir los requisitos del plan de rescate europeo. Los mismos que obligarán al Gobierno entrante, sea el que sea, a reducir los subsidios del sistema público de salud, las ayudas para medicamentos y la atención hospitalaria; a rebajar de forma progresiva las pensiones superiores a 1.500 euros mensuales; a recortar el seguro de desempleo de un máximo de tres años a 18 meses, y a abaratar el despido.

Todas estas medidas tienen un plazo de ejecución inmediato. El Gobierno entrante tiene un margen de 30 días para constituirse. A partir de ese momento, su agenda estará marcada.

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