Bruselas cede ante París y Roma y revisa el Tratado de Schengen

Acepta recuperar fronteras internas en caso de oleadas de inmigrantes


bruselas / colpisa

La Unión Europea restringirá el derecho de libre circulación consagrado en el Tratado de Schengen en «circunstancias muy excepcionales» como una avalancha de inmigrantes. Bruselas atiende de esta manera las exigencias de Nicolas Sarkozy y Silvio Berlusconi, quienes la semana pasada exigieron cambios en la normativa para poder realizar controles fronterizos.

Pese a su respaldo a la propuesta franco-italiana, la Comisión subrayó que la cuestión migratoria debe abordarse desde una perspectiva global y no con «soluciones simplistas y populistas».

La comisaria de Interior, Cecilia Malmström, explicó las líneas maestras de los nuevos planes europeos para gestionar la inmigración. La responsable comunitaria desgranó un «catálogo de medidas» que incluye la reforma de Schengen, el espacio sin fronteras al que están adheridos 25 países. Aunque insistió en que el derecho a la libre circulación es un logro a «defender y proteger», Malmström anunció que apoyan la reintroducción de controles de pasaporte a escala nacional en caso de que los límites exteriores de la Unión sufran una «fuerte presión imprevista».

La propuesta de la Comisión deja en el aire un buen número de incógnitas. La primera se refiere a cómo se determinará que una oleada de inmigrantes es lo bastante grande como para forzar la suspensión de Schengen.

La segunda gran duda es quién decidirá la reintroducción de controles fronterizos. Bajo la normativa actual, los países pueden suspender temporalmente la vigencia de Schengen por la celebración de grandes eventos como un mundial de fútbol o por razones de orden público. En ambos casos los socios pueden actuar unilateralmente y después comunicarlo a Bruselas.

Autorización europea

Malmström abogó por aprovechar la reforma para profundizar en la integración europea y propuso que sea la UE la que autorice la restricción de la libre circulación.

Los Veintisiete tendrán que concretar los cambios en la legislación. Para ello, los ministros de Interior celebrarán la próxima semana una cumbre extraordinaria. En ella también tratarán la necesidad de reforzar los medios de Frontex, la agencia comunitaria de fronteras, y la solidaridad.

Malmström, que pertenece al Partido Liberal sueco y es una convencida europeísta, negó que la reforma suponga un golpe a Schengen, un auténtico hito en la historia de la UE solo comparable al euro.

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