Ahmadineyad se enfrenta al ayatolá Alí Jamenei

La segunda ausencia del presidente iraní en el Consejo de Ministros desata rumores de una grave crisis en el régimen

efe

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, no compareció ayer, por segunda vez consecutiva en una semana, en el Consejo de Ministros, hecho que ha desatado la impresión de que el país padece una grave crisis política. El mandatario no aparece tampoco en público desde que la semana pasada chocó con la voluntad del líder supremo de la revolución iraní, ayatolá Alí Jamenei, a causa de la destitución o dimisión del ministro de Inteligencia, Heydar Moslehí.

El pasado día 17, la prensa oficial anunció que el clérigo había presentado su dimisión y que esta había sido aceptada por el presidente. Sin embargo, apenas dos horas después, Jamenei, que tiene la última palabra en los asuntos del país, desautorizó a Ahmadineyad y restituyó a Moslehí en su puesto.

Analistas iraníes han enmarcado este incidente en la disputa que al parecer el presidente mantiene con el líder supremo por el control de ciertos recursos del Estado, y en particular por los servicios secretos. El sábado, Jamenei volvió a avisar a Ahmadineyad en un discurso televisado en directo en el que recordó a la población que tiene potestad para intervenir en asuntos de gobierno siempre que lo considere oportuno.

Según la prensa iraní, pese a la decisión del líder supremo, Moslehi no fue invitado al Consejo de Ministros del domingo, aunque se presentó allí, al contrario que Ahmadineyad, que decidió no asistir. La prensa oficial asegura que la situación se repitió ayer, con la presencia del clérigo en la sala y la nueva ausencia del mandatario.

Ahmadineyad también se ausentó el martes de una reunión del Consejo Supremo de la Revolución Cultural, organismo encargado de cuestiones relacionadas con la educación. La prensa oficial no ha dado explicación alguna de estas inusuales ausencias del presidente, que suele aparecer a diario en público y en televisión.

Webs opositoras como Rahesabz, afines a la corriente reformista, conjeturan que el presidente está molesto por lo que considera un recorte de sus prerrogativas, que cree amenazadas por otras corrientes conservadoras dentro del régimen. Comentaristas y medios ultraconservadores aseguran, por su parte, que el desencuentro es una falacia alimentada por los enemigos para desestabilizar al régimen.

La tensión también define las relaciones entre Ahmadineyad y el presidente del Parlamento, Alí Lariyani, uno de los asesores del líder supremo. Para confirmarlo, más de 200 diputados recordaron al presidente que debe asumir las órdenes del líder supremo.

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