«La intranquilidad nos la crea que el Gobierno quiera cerrarla»


garoña / la voz

Begoña Peña, de 38 años, trabaja en la sección de relaciones exteriores y organiza las visitas a las instalaciones nucleares de Garoña. Además, reside a cinco kilómetros de la central.

-¿Cómo se vive desde dentro de una central lo que está sucediendo en Japón?

-Lo vivimos con tranquilidad. Lo que ha pasado en Japón es imposible que se dé en Garoña. La central está preparada para soportar el mayor terremoto que pueda ocurrir en esta zona, creo que hasta el 6 de la escala Richter. No estamos en una zona sísmica. Aun así, aquí no va a llegar un tsunami. Por eso estamos muy tranquilos.

-¿Ni siquiera crea cierta intranquilidad?

-No. Vengo a trabajar igual que la semana pasada, y mis hijos siguen estudiando en un colegio que está también a cinco kilómetros de la central. Sé qué seguridad hay en ella y sé como trabajamos, por lo que no tengo ningún problema. La intranquilidad nos la crea que el Gobierno quiera cerrarla y nos vaya a dejar sin empleo en el 2013.

-¿Presta más atención a este suceso?

-Lo seguimos con más atención, como todo el mundo. Pero porque nos han puesto en la diana sin tener nada que ver.

-¿Algún compañero le ha dicho que está más nervioso?

-No. Llevo 19 años trabajando aquí y, si tuviera alguna duda, no trabajaría ni viviría en esta zona.

-¿Ve más preocupación en Quintana Marín Galíndez, localidad en la que reside?

-Sinceramente, no. No he hablado con toda la gente. Con la que trato, sale el tema, pero no veo más intranquilidad por vivir cerca de la central. Estamos a 500 metros por encima del nivel del mar y a muchos kilómetros de distancia. Además, en Fukushima están actuando bien y el reactor número uno, que es el mismo que el de Garoña, es el que mejor ha aguantado.

begoña peña trabajadora de la central nuclear de garoña

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