«¿Quién nos asegura que no se repetirá en Garoña lo de Japón?»

Aumenta la inquietud entre los vecinos próximos a la nuclear burgalesa


garoña / la voz

«¿Quién nos asegura que no puede repetirse en Garoña lo que ha pasado en Japón? Siempre estoy intranquila por vivir junto a una central nuclear, pero ahora mucho más, porque no tenemos ninguna garantía de nada». Son palabras de Rosario González, una mujer que lleva más de 30 años de sus más de 50 viviendo de la agricultura en Cuezva, una de las pequeñas localidades que rodea a la central nuclear de Garoña.

Esta declaración es una muestra de la intranquilidad que rodea a una parte importante de los ciudadanos burgaleses que residen en las proximidades de las instalaciones atómicas que Nuclenor tiene en esta provincia, preocupación que se ha incrementado después de la tragedia que está viviendo el pueblo japonés tras el terremoto, el tsunami y las explosiones en la central nuclear de Fukushima.

No se puede afirmar que esta actitud ante la nuclear sea la mayoritaria, porque todos aquellos que tienen alguna relación con estas instalaciones -trabajadores, familiares y actividades profesionales dependientes- quitan importancia a lo sucedido y repiten una y mil veces que Garoña es segura. Pero sí se puede afirmar que los contrarios a la energía nuclear y muchos de los que dudaban se han cargado de argumentos a su favor. Y han crecido en número y en ansias de comunicarlo, si se compara con los que defendían su cierre hace casi dos años, cuando el Gobierno decidió que la central se parará definitivamente en el 2013, tras haber superado los 40 años de funcionamiento.

Extremadamente peligrosas

«En esta situación sigo intranquilo. No necesariamente tiene que producirse un tsunami para que haya un accidente atómico. Las centrales nucleares son extremadamente peligrosas y minan la salud de los ciudadanos que viven cerca. Ahora estoy todavía más preocupado que antes». En esta ocasión, quien se expresa así es José de la Cámara, un ex transportista sexagenario que reside en Barcina y que ahora se mantiene gracias a su labor en el campo.

Algo parecido opina Genaro González, un jubilado que reparte su tiempo entre Bilbao y Cuezva: «Estoy muy preocupado con todo lo que ha pasado en Japón. Sigo las noticias por televisión con mucho interés. Lo que ha pasado allí puede repetirse aquí de igual forma, porque Japón es un país mucho más desarrollado que el nuestro y allí son incapaces de parar los escapes nucleares. En Garoña se han producido muchos accidentes y nadie nos ha informado de nada. Hace años que ni siquiera realizan una simulación con la población».

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