Decenas de miles de argentinos despiden a Kirchner bajo la lluvia

El entorno de Cristina Fernández le atribuye la decisión de prolongar el velatorio con fines políticos


Buenos aires/la voz.

Al final, el velatorio del ex presidente Néstor Kirchner en la capilla ardiente montada en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa de Gobierno de Buenos Aires duró algo más de 26 horas. En un principio estaba previsto que las puertas de acceso cerraran ayer a las nueve de la mañana para, después, comenzar el traslado de los restos hacia el aeroparque metropolitano, desde donde partirían rumbo a la ciudad de Río Gallegos, a 2635 kilómetros al sur, en cuyo cementerio tendrían sepultura.

Sin embargo, demoras debidas a la seguridad en el trayecto, el mal tiempo y la gran cantidad de público, más de dos kilómetros de colas, que aguardaba a poder pasar frente al féretro del ex presidente, obligaron a posponer el traslado hasta el mediodía. A las 10.30, la presidenta Cristina Fernández, acompañada de sus hijos Máximo y Florencia, llegó a la Casa de Gobierno para permanecer junto al ataúd hasta las doce, cuando terminó el paso de la gente y los saludos de las personalidades que se acercaban a expresarle sus condolencias. Entre estos, y en representación de España, estaban Felipe González y Trinidad Jiménez, junto al embajador Rafael Estrella.

La jefa de Estado, que intentaba contener el llanto, no estaba en condiciones de manejar aquel complicado movimiento estratégico de horas, aviones, caravanas y muchedumbre. Por eso no era posible que fuera ella quien decidiera el cambio de horarios en el protocolo, aunque así quisieron hacerlo parecer algunos de sus portavoces, al expresar que «Cristina quiere que se prolongue el velatorio para que el pueblo pueda despedir a Néstor». La orden se dio, pero no fue la presidenta.

Finalmente, a las 13.20 horas arrancó el cortejo fúnebre. Fue impresionante, porque decenas de miles de personas, bajo una fuerte lluvia, se apostaron a los lados de las avenidas y calles por los que pasaba la caravana encabezada por el coche con el féretro. Flores, cánticos y banderas acompañaron los restos del ex presidente hasta su entrada en la terminal aérea, desde donde tres aviones transportaron a la comitiva hasta la capital de la provincia de Santa Cruz.

Allí, otra multitud, esta vez de vecinos de la ciudad natal de Néstor Kirchner, volvió a demostrar el dolor por su muerte y acompañó el cortejo hasta la entrada del cementerio donde por fin, y ya entrada la tarde, los restos del ex presidente argentino descansaron en una bóveda familiar junto a los de su padre.

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