Hoy se cumple un año de una coalición de Gobierno en Alemania que nació con todas las de ganar y que ha decepcionado como pocas. Angela Merkel, Horst Seehofer como líder del ala bávara socialcristiana (CSU), y Guido Westerwelle, el líder de los liberales del FDP, no son un trío político avenido. Pese a formar una «alianza deseada», la química no funciona. La prueba es que los sondeos les dan cada vez menos votos, por separado y como tripartito. Sobre todo los liberales y su ministro de Exteriores, Westerwelle, han perdido popularidad en tiempo récord. Pero también la CSU de Seehofer cae en picado. Y Angela Merkel ha dejado de ser la «reina de Europa».
El último desencuentro con Westerwelle se debió a las concesiones hechas a Sarkozy. Este le pedía a Merkel que no se aplicaran sanciones automáticas a los infractores del Pacto de Estabilidad, precisamente lo que exigía el socio liberal de Merkel. La canciller accedió a los deseos de su par galo, haciendo caso omiso a su acuerdo con el FDP. Al igual que en el caso de la rebaja fiscal hace un año, Merkel no respetó los deseos de los liberales. Y Westerwelle, conocido por su afilada lengua, no dejó de repetir estos días que Merkel se ha vendido a los oportunismos políticos.
Haced vuestro trabajo y dejaros de peleas, es lo que repite Merkel a diario. Después de cuatro años de gran coalición con los socialdemócratas, resulta que la alianza de centroderecha se le ha atragantado. Y eso que con las cifras que se gasta este Gobierno, deberían estar celebrando. Menos parados que en los últimos 20 años y un crecimiento del 3,4% en vez del 1,4 pronosticado hace un año. Ahora bien, según los analistas, el mérito se debe sobre todo a las empresas y a la contención de los sindicatos. Además, tampoco se puede hablar de reformas logradas: la reforma sanitaria no es tal y la fiscal está congelada.
Si la estrella de Merkel está gastada, y apenas logra mantener a sus socios a raya, quién vendrá a socorrerla, se preguntan muchos.
Entre los nombres que se barajan destaca el del ministro de Defensa. Aunque nadie parece dudar de que Merkel acabe la legislatura, sí se habla de posibles sucesores. Porque después de un año de Gobierno es inevitable hacer comparaciones. Y el tándem Schröder-Fischer, al frente del Gobierno rojiverde, sale mejor parado que el de Merkel-Westerwelle.