Protestas en Afganistán y llamadas a un boicot en Egipto


Las condenas contra el plan del pastor Terry Jones se elevaron ayer, en medio del temor a que las protestas se recrudezcan al coincidir con el fin del Ramadán. En las proximidades de Kabul, cerca de la base de Bagram, se escucharon ayer gritos de «muerte a EE.?UU.» y «muerte a la Iglesia estadounidense» por parte de unos mil afganos. El general Petraeus, jefe de las fuerzas de la OTAN en Afganistán, aseguró ayer que la quema del Corán podía ser tan perjudicial para la imagen de EE.?UU. como el escándalo de la cárcel iraquí de Abu Ghraib.

En Egipto, los Hermanos Musulmanes hicieron un llamamiento a que se «expulse a los embajadores estadounidenses de todos los países musulmanes y a boicotear los productos de ese país». Y en Jordania, el partido opositor, Frente de Acción Islámica, consideró la iniciativa del pastor «una declaración de guerra» contra el pueblo musulmán. La milicia islámica somalí de Al Shabab justificó su lucha como «una batalla entre el Corán y la Biblia.

Indonesia -el país de mayor población musulmana del mundo- y la India instaron a Obama a impedir la quema del libro sagrado, mientras el presidente paquistaní, Asif Alí Zardari, alertó de que su quema «encenderá los sentimientos entre los musulmanes». Desde Bagdad, el primer ministro Nuri al Maliki afirmó que servirá como disculpa a «los extremistas para cometer más asesinatos».

El ex primer ministro británico Tony Blair recomendó que «en lugar de quemar el Corán [...] la gente lo lea», tras condenar el plan de Jones por «irrespetuoso».

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