Blair revela en sus memorias el alcance de su mala relación con Brown

Lo califica de hombre «exasperante».


El ex primer ministro británico Tony Blair ha revelado en sus memorias publicadas hoy el alcance de su pésima relación con su sucesor, Gordon Brown, al que califica de hombre «exasperante», y sigue sin arrepentirse de la intervención en Irak.

La publicación del libro, titulado «A Journey» (Un Viaje), ha creado una gran expectación en el Reino Unido, si bien el ex líder laborista (1997-2007) está hoy en Washington con motivo del comienzo de unas conversaciones de paz sobre Oriente Medio, por ser él enviado del «Cuarteto de Madrid» (ONU, Rusia, EEUU y la Unión Europea).

En las 718 páginas, el que fuera jefe del Gobierno relata sin mayores novedades los acontecimientos más importantes de sus diez años en el Gobierno, como el proceso de paz en Irlanda del Norte, la muerte de Diana de Gales (1997), los ataques del 11 de septiembre de 2001 en EE.UU. y la controversia por la invasión de Irak.

Pero lo más jugoso que ha salido de este libro es su ya conocida mala relación con Brown, quien fue su ministro de Economía y le sucedió al frente del Gobierno en junio de 2007.

En ese sentido, el antiguo líder laborista califica a Brown de hombre «exasperante», pero un ministro de Economía «capaz y brillante» que le sometía a unas presiones «implacables».

También consideraba a Brown un «tipo raro», con «inteligencia emocional cero», y estaba seguro de que nunca iba a funcionar como primer ministro, si bien sabía que no podía impedir su llegada al número 10 de Downing Street (despacho del jefe de Gobierno) por el poder que tenía entre las bases de partido y los medios de comunicación.

En unas declaraciones a la BBC -que serán emitidas esta noche con motivo de la publicación del libro-, Blair califica su relación con Brown de «muy, muy difícil» aunque también «muy íntima».

«Hacia el final, francamente, resultó muy difícil, casi imposible (trabajar con él), explica Blair, quien reconoce que »durante buena parte del tiempo que estuvimos en el Gobierno, él fue una inmensa fuente de fortaleza«.

«El problema», explica Blair, es que «cuando era mi número dos, la gente tal vez sobrevaloró su capacidad para ser primer ministro» y «en sus tres últimos años, ya como primer ministro, la gente en cambio tal vez infravaloró sus puntos fuertes».

Refiriéndose a la guerra de Irak, Blair dice en su entrevista con la BBC no lamentar la decisión de invadir el país árabe.

Según el ex dirigente laborista, Sadam Husein tenía la intención de producir esas armas y sólo puso «en suspenso» el programa para conseguir que se pusieran fin a las sanciones de la ONU.

«Asumo mi responsabilidad, pero no lamento mi decisión. Si dijera que sí, no sería sincero», explica el ex primer ministro, según el cual Occidente tiene que entender que «era el combate de una generación y había que involucrarse».

Para la organización «Coalición Parad la Guerra», contraria a la invasión de Irak (2003), Blair debería «rendir cuentas por el terrible sufrimiento infligido» en lugar de publicar el libro.

Sobre el 11 de septiembre de 2001, el político admite en su libro que respondió con una mezcla de inquietud y calma a la noticia, si bien estaba horrorizado por el alcance del atentado terrorista en EEUU y sabía que se trataba de un evento único que cambiaría el mundo.

En cuanto al ex presidente de EE.UU. George W. Bush, Blair cree que es uno de los líderes políticos con más integridad que ha conocido, un idealista y un hombre con gran coraje político.

También hace referencia a las difíciles negociaciones que llevaron a la firma del Acuerdo del Viernes Santo en Irlanda del Norte (1998), especialmente con el unionista radical Ian Paisley.

«Una vez, cerca del final (de las negociaciones), él me preguntó si pensaba que Dios quería que él llegara a un acuerdo que sellase el proceso de paz. Yo quería decir que sí, pero dudé. Aunque sabía que Dios quería la paz, Dios no es el negociador», relata.

Entre otras cosas, Blair habla de sus esfuerzos por salvar la monarquía tras la muerte de Diana y, algo curioso, revela su moderada inclinación por el alcohol para lidiar con las presiones. Afirma que tomaba algo de whisky o un «gin & tonic» antes de la cena o unas copas de vino. «No excesivamente. Tenía un límite», relata Blair.

Blair advierte también en sus declaraciones a la BBC sobre el peligro que suponen las ambiciones nucleares de Irán y no descarta que haya que intervenir militarmente también en ese caso.

«Creo que hay que estar preparado para impedirlo...si es necesario con las armas», dice Blair, quien agrega: «Creo que no hay alternativa. Si siguen desarrollando el arma nuclear, tenemos que enviarles ese mensaje con fuerza y claridad».

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