Los disidentes del IRA ponen a prueba la paz en el Úlster

Dos niños heridos son las últimas víctimas del aumento de la violencia


Londres/La voz.

A pesar de que la paz entre nacionalistas y unionistas de Irlanda del Norte se firmó hace doce años tras más de tres décadas de una violencia sectaria brutal, la normalidad sigue sin haber llegado a todas las esquinas de la poliédrica geografía del Úlster. Los individuos más extremos del IRA Provisional decidieron continuar con la lucha armada y escindirse de esta organización terrorista, cuando su jefatura militar aceptó ofrecer a su brazo político, el Sinn Féin, potestad para firmar la paz con los protestantes unionistas.

Desde entonces los opuestos a la paz se han desglosado formados tres grupos que buscan la unión de las dos Irlandas y el fin de la hegemonía de Londres y Belfast: el IRA Auténtico (RIRA), el IRA de Continuidad (CIRA) y el Óglaigh na hÉireann (Voluntarios de Irlanda).

La actividad de los grupos disidentes ha ido en aumento en los últimos meses debido a la colaboración entre los diferentes grupúsculos terroristas, lo que ha llevado a que el máximo jefe de la policía norirlandesa (PSNI), Matt Baggott, advirtiera sobre el alto riesgo de que uno de estos grupos, compuesto por gente joven con escasa experiencia terrorista, pudiera cometer una carnicería como la matanza de Omagh en 1998.

En aquel atentado, 29 personas, incluidos dos españoles, murieron por la explosión de un coche bomba en una calle comercial que estaba siendo aún evacuada. «Estamos viviendo la mayor amenaza terrorista desde el atentado de Omagh», concluyó Baggott.

Un milagro

Ayer, dos niños de 12 años y uno de tres resultaron heridos leves al estallar una bomba en una papelera de la localidad de Lurgan. Se cree que el artefacto fue abandonado por disidentes tras abortar un atentado. «Es un milagro que los niños no hayan sido heridos más gravemente», estimó el inspector en jefe, Sam Cordner.

Desde abril, la actividad de estos grupúsculos terroristas ha ido en aumento, con acciones cada vez más notorias y peligrosas. Ese mes un coche bomba hirió a dos personas al explotar en las inmediaciones de una comisaría; se desactivaba otro coche en Newtownhamilton, y explotaban otras dos bombas en la base militar de Holywood, en Crossmaglen y frente al edificio del MI5. Además se registraron cinco ataques con morteros a viviendas privadas en diferentes puntos del Úlster.

Entre mayo y junio la policía descubrió una fábrica de bombas, y dos personas fueron detenidas por intentar introducir armas y explosivos en el Úlster; en julio un joven fue secuestrado y disparado en ambas piernas; una bomba explotó entre Belleeks y Cullyhanna y la policía acusó a los grupos disidentes de organizar varias noches de violencia callejera en protesta por las marchas orangistas. Se produjeron disparos a la policía y numerosos agentes resultaron heridos.

Este agosto se intensificó aún más la actividad de estos terroristas. El día 3 estalló un vehículo con cien kilos de explosivos en Londonderry, sin causar heridos; un día más tarde un soldado encontraba una bomba lapa bajo su vehículo en Bangor y cuatro días más tarde se hallaba otra en el coche de un policía católico en Kilkeel. El martes otra bomba lapa estalló bajo el coche de un ex policía.

De momento, solo la suerte ha evitado una matanza de los terroristas en Irlanda del Norte.

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