Decenas de miles de libaneses dan su último adiós al ayatolá Mohamad Husein Fadlala

Muchos libaneses consideran la muerte del líder religioso como una «gran pérdida», ya que tenía fama de hombre de diálogo y de moderación.


Beirut

Decenas de miles de libaneses salieron este martes a las calles de Beirut para dar su último adiós a la máxima autoridad religiosa chií del país, el ayatolá Mohamad Husein Fadlala, fallecido el domingo pasado a los 75 años.

Después de la oración musulmana del mediodía, su ataúd, cubierto con una tela negra con versículos del Corán, fue transportado por sus discípulos por las calles de los barrios del sur de la capital. La comitiva pasó por lugares emblemáticos en la vida del religioso como la mezquita Al Rida, donde hizo sus primeras prédicas, hasta la panadería «Cenicienta», donde escapó en 1985 de una intento de atentado con coche bomba, atribuido a la CIA y al Mosad israelí.

Al paso del féretro, que llevaba encima el turbante del clérigo, los ciudadanos se agolpaban para tocarlo, mientras que algunas mujeres lloraban y los hombres recitaban versículos del Corán. El Gobierno decretó un día de luto nacional para permitir a los libaneses asistir a las exequias, en las que varios dirigentes políticos estuvieron presentes, además de delegaciones de países musulmanes como Irak e Irán.

Algunos ciudadanos portaban pancartas con lemas como «usted se quedará en nuestras mentes y en nuestros corazones», «adiós padre de los huérfanos», mientras que otros llevaban fotos de Fadlala y banderas negras de duelo.

Tras recorrer varias calles del Dahia (barrios del sur de Beirut), donde se difundían algunos de sus sermones a través de altavoces, la comitiva fúnebre se dirigió a la mezquita Hasanayn, donde Fadlala solía predicar y ha sido enterrado.

Pérdida

Muchos libaneses consideran su muerte como una «gran pérdida» para el país, ya que tenía fama de hombre de diálogo y de moderación. Aunque en los comienzos de su vida pública Fadlala adoptó posturas antioccidentales, con la edad empezó a predicar la moderación e instó al diálogo entre las naciones y religiones.

Su influencia era grande no solo en el Líbano, sino también en otros países de la región, en especial en Irak, donde nació y estudió y donde fue uno de los fundadores del partido Al Dawa, al que pertenece el primer ministro iraquí saliente, Nuri al Maliki.

EE.UU. incluyó a este clérigo, que llevaba el título honorífico de sayyed (descendiente directo del profeta Mahoma), en la lista de personalidades terroristas, porque durante la guerra civil libanesa (1975-1990) se le consideró guía espiritual del grupo chií Hizbulá, lo que el clérigo siempre negó.

En los últimos tiempos, el religioso emitió varias fatuas (edictos religiosos) a favor de la mujer y prohibió en el 2005 los ataques suicidas tras un atentado mortífero perpetrado en la localidad turística egipcia de Sharm el Sheij. Escribió varios libros y fundó orfanatos y varias instituciones sociales para ayudar a la población.

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