El mundo ya se ha olvidado de Haití

Los 10.000 millones de dólares comprometidos por los donantes permanecen en el Banco Mundial


Redacción/la voz.

Casi seis meses después del terremoto que asoló Haití el 12 de enero, que dejó 220.000 muertos y más de 1,3 millones de personas a la intemperie, el país más pobre de América sigue estancado en la destrucción. Y todo pese a los cientos de rimbombantes compromisos monetarios de los mandatarios mundiales, de paseos de estrellas de Hollywood por las calles de Puerto Príncipe en solidaridad con la desgracia ajena y de que los medios de comunicación del mundo se volcaron, pero solo en su momento, con la devastación y el hambre de los haitianos.

Cuatro conferencias internacionales de donantes (Santo Domingo, Montreal, Nueva York y Punta Cana) han logrado reunir o comprometer la nada desdeñable cifra de 10.000 millones de dólares a diferentes plazos, aportados por un total de 138 países. La cantidad parece considerable, pero de momento ahí está, intacta en un fondo en el Banco Mundial.

Es esa entidad financiera de la ONU el organismo que gestiona el dinero, pero quien decide en qué se gasta es el Comité Interino para la Reconstrucción, copresidido por el primer ministro, Jean-Max Bellerive, y el ex presidente estadounidense, Bill Clinton. Este comité se reunió para analizar proyectos de inversión el 17 de junio y volverá a hacerlo en Puerto Príncipe el 22 de julio, después de la Conferencia de Lugo, el 17 y 18 de ese mismo mes.

Licitaciones, tras el verano

¿Y quién se encarga de hacer las propuestas de inversión? El Gobierno haitiano. De momento, la esperanza ha quedado para después del verano, cuando se espera que comiencen las licitaciones y la presencia de grúas.

Hasta ahora, la comunidad internacional se ha volcado en la asistencia sanitaria y en suministrar alimentos a la población. Un pequeño signo de normalización es que los colegios reabrieron el pasado 1 de abril, pero pocos más detalles. Los cascotes de la destrucción continúan donde los arrojó el terremoto, y los desplazados siguen bajo los plásticos y haciendo colas para conseguir comida.

La Unión Europea es el primer donante para la reconstrucción, pero, curiosamente, las empresas que acometerán la mayor parte de esas obras son de Estados Unidos, Canadá y Francia. Algunos aducen argumentos como la proximidad, en el caso de los dos primeros, y, en el de Francia, relaciones históricas.

Como dice el presidente de la Conferencia Eurocentroamericana, el gallego David Balsa, Haití se encuentra en «una fase de transición, pasamos de la emergencia de los muertos y heridos a la reconstrucción». Y esta, añade, tiene dos líneas: infraestructuras y poner el país en funcionamiento. Pero, pese al tiempo transcurrido, no ha comenzado. Burocracia, trámites y cumplimiento de requisitos...

Evitar más víctimas

Mientras, la temporada de huracanes se ha echado encima. En el 2008, los cuatro huracanes que afectaron a Haití se llevaron 3.000 vidas. Este verano la situación se ha agravado porque un millón de haitianos están a la intemperie bajo los plásticos, muchos ya rotos por las fuertes lluvias. Y el mayor desafío ahora es evitar más víctimas.

A más largo plazo, el plan de reconstrucción prevé crear polos regionales con servicios sociales, educativos, sanitarios e industrias para distribuir la población de forma más homogénea, pues hasta ahora el 70% se concentraba en la capital, Puerto Príncipe, la zona más golpeada. El propio Clinton dijo que no había que ayudar a hacer Haití como era antes, sino a hacerla mejor, con bases sólidas y una economía sostenible.

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