El opositor cubano excarcelado por enfermedad denuncia trabas del Gobierno para dejarle ser atendido en EE.UU.

Ariel Sigler Amaya, que recibió un visado humanitario de Estados Unidos, inició los trámites para viajar a Miami de modo temporal.


redacción /la voz.

El opositor cubano Ariel Sigler Amaya, excarcelado el pasado día 12 por motivos de salud a raíz de una intervención de la Iglesia católica ante Raúl Castro, recibió un visado humanitario de Estados Unidos e inició ayer los trámites burocráticos para viajar a Miami de modo temporal y recibir atención médica en un hospital, según confirmó a esta Redacción su hermano Juan Francisco.

«Ariel recibió un parol, una especie de visa humanitaria que no incluye ni acompañante. Él debe viajar solo, en silla de ruedas, y allí ser recibido por nuestro hermano Miguel, mi hija y otros familiares», afirma Juan Francisco. Ayer, Ariel Sigler, de 47 años parapléjico, y uno de los 75 opositores detenidos en marzo del 2003, tuvo que acudir a 30 kilómetros a una oficina de emigración para hacer el pasaporte. Previamente, hizo las gestiones del carné de identidad para un prisionero extrapenal. Dada su deficiente salud, en la tarde de ayer sufrió un desmayo y tuvieron que reanimarlo.

Aun así, su hermano asegura que se encuentra estable y que no ha tenido estos días ninguna recaída fuerte, ni vómitos ni diarreas, aunque eso sí está muy debilitado.

Añade que dado su complejo estado, el viaje es urgente. La familia denuncia «maniobras dilatorias de los funcionarios del Gobierno encargados de los trámites, que actúan a las órdenes de la Seguridad del Estado».

El viaje de Ariel, invitado por la Sección de Intereses de EE.?UU. en La Habana, sería solo para recibir atención médica, pues «desea regresar a su país, a su casa... cuando se recupere», insiste Juan Francisco. Y recuerda que todos los gastos serán sufragados a través de una campaña de recogida de fondos.

Según el portavoz de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, Elizardo Sánchez, el Gobierno podría negarse a concederle el permiso para viajar a EE.?UU. puesto que la condena contra Sigler sigue en pie.

Ariel Sigler era un campesino atlético que practicaba incluso boxeo, pero enfermó estando en prisión y sufrió una «neuropatía carencial» que lo dejó en una silla de ruedas. La comisión asegura que, además de polineuropatía y paraplejia, sufre síndrome de mala absorción intestinal, gastritis, cálculos renales y biliares y osteocondritis.

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