«Ahora hay más mujeres y niñas esclavas sexuales que nunca»

Cacho ha investigado cinco años y viajado por muchos países para destapar el sórdido y lucrativo mundo del negocio de la trata de blancas


madrid/la voz.

Fue detenida ilegalmente y torturada en el 2005 por denunciar en Los demonios del edén (reeditado por Debolsillo) la existencia de una red de pederastia en México, en la que estaban implicados empresarios y políticos. El empresario al que dejó en evidencia, Jean Succar Kuri, que está en la cárcel, ha pagado al menos a dos sicarios para que la asesinen. La periodista mexicana Lydia Cacho (Ciudad de México, 1963) publica ahora Esclavas del poder (Debate), una estremecedora investigación en la que ha invertido cinco años y para la que ha viajado por medio mundo (Turquía, Birmania, Camboya, Japón, México...).

La escritora dirige un centro de atención para mujeres víctimas de la violencia en Cancún, que la semana pasada fue asaltado por la policía, sin que aún se sepan los motivos. «Fue un susto tremendo porque al mismo tiempo yo recibí una amenaza de que iba a aparecer decapitada y despedazada», afirma.

-¿Cuántas mujeres sufren esclavitud sexual?

-Según las cifras más conservadoras que doy en el libro y que son de la ONU, cada año 1,39 millones de personas son sometidas a la esclavitud sexual. El Departamento de Estado norteamericano eleva el número a casi tres millones. De ellas, entre el 80% y el 85% son mujeres y niñas, y ahí coinciden todas las fuentes.

-La globalización ha disparado la esclavitud sexual.

-Así es. En el mundo hay una explosión de las redes que roban, compran y esclavizan a mujeres y niñas, convirtiéndolas en objetos sexuales. La globalización ha sido un espejismo y en lugar de erradicar la esclavitud la ha potenciado hasta tal punto de que ahora hay más esclavas sexuales que nunca en la historia. Muy pronto este mercado superará el de los esclavos africanos del siglo XVI al XIX.

-¿Las mafias que se dedican a la trata son más poderosas?

-Hay mafias muy poderosas, como los yakuza japoneses, que actualmente son los reyes de la explotación sexual y la prostitución. Pero yo he investigado cómo se vinculan y son protegidas las que por ahora no son tan poderosas. He documentado, por ejemplo, cómo los carteles de México ahora ya se han implicado en la trata de mujeres en las zonas fronterizas del país.

-Resulta espeluznante la cantidad de casos de niñas e incluso bebés violados.

-Me dejó absolutamente abrumada descubrir la cantidad de personas dispuestas a comprar y a vender bebés para abusar sexualmente de ellos. En Camboya, niñas de seis años me contaban cómo abusaban de ellas y me estremeció que dijeran que lo único y lo mejor que les podía pasar era ser prostitutas.

-Otro fenómeno en ascenso es el turismo sexual.

-Se ha convertido en una salida para los hombres de países desarrollados, donde la cultura de la equidad con las mujeres es una cosa dada. Entrevisté a los clientes y fue impresionante ver cómo se sienten protegidos en sus hoteles de la República Dominicana, Cuba o México, donde se acuestan con chicas de 15 años y les dan órdenes, como querrían hacer en sus países, pero no pueden. Algunos españoles o suecos han entendido que el discurso de la igualdad es incuestionable, pero de eso a que lo hayan interiorizado y asumido como algo propio va un abismo.

-¿Es favorable a legalizar la prostitución, como en Turquía, o de penar al cliente, como en Suecia?

-Es la pregunta del siglo. Después de escribir este libro estoy más confundida. El tema central es que existe un problema cultural, se ha normalizado tanto la explotación sexual de las mujeres y las niñas, la venta del cuerpo humano como si fuera un acto de libertad, que eso es lo que se debe cuestionar. No me parece ética la postura que tienen muchas feministas y algunos progresistas que están promoviendo la prostitución como un acto de libertad y que se regule como una profesión más.

-¿Cómo valora el repunte de las asesinadas por violencia machista que se está produciendo en España?

-Está pasando en todo el mundo. La ola viene de regreso con miles de hombres machos a los que no les gustó que cambiaran las cosas ni lo interiorizaron, y por ellos las mujeres nunca se habrían liberado de nada. Vienen con mucho poder y se están montando en el ascenso de la derecha en todo el mundo. La misoginia está en alza y el aumento de la trata tiene que ver con eso.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
10 votos

«Ahora hay más mujeres y niñas esclavas sexuales que nunca»