Cameron y Clegg, presionados para que no cedan en la reforma electoral

En la oferta a la tercera fuerza política podrían incluirse los cargos en los ministerios del Tesoro e Interior


Londres/La voz.

«Puede contar las horas que ha dormido en los últimos dos días con una mano», confesaba ayer un colaborador del líder liberaldemócrata, Nick Clegg. Sin embargo, la frustración por los malos -o quizá inesperados- resultados electorales y la pesada carga de sentirse el hombre clave en la formación del próximo Gobierno británico, no han hecho mella en el rostro de Clegg. Por la mañana mostró su mejor sonrisa cuando se acercó al Local Government Association (LGA), en Westminster, donde se reunió con los parlamentarios Lib Dem, y por la tarde con la ejecutiva del partido para evaluar la oferta de gobierno del líder conservador, David Cameron.

Clegg necesitaba el apoyo del 75% de sus 57 diputados y 72 lores, según el protocolo del Partido Liberal Demócrata, que estipula esta cifra de respaldo a cualquier negociación que afecte a la independencia del partido. Lo que obtuvo fue un respaldo absoluto. En cuanto a la ejecutiva, la reunión fue calificada de constructiva.

Pero a las puertas de la LGA, unos mil simpatizantes de la tercera formación británica recordaron a Clegg -al grito de «Por un voto justo ya»- que, lo que fue el objetivo clave desde la fusión de liberales y demócratas en los años ochenta, la consecución de un sistema electoral de representación proporcional o similar, está por primera vez a su alcance. Clegg les dijo que esta reforma fue «una de las razones por las que decidí dedicarse a la política». Pero se trata de un objetivo que queda muy lejos de la oferta de los conservadores, que pasa solo por establecer una comisión mixta para estudiar la manera de reformar el sistema electoral.

Durante su apretada agenda, Clegg indicó en un comunicado: «Nuestras cuatro prioridades están identificadas en nuestro programa electoral, impuestos justos, ayuda para los alumnos más desfavorecidos, una economía más verde y una reforma política profunda». Sí, pero no, pensaba ayer el 23% del electorado, los que lo votaron, para quienes lo fundamental es la reforma electoral.

Los halcones «tories»

Una advertencia parecida pero de signo contrario ha recibido Cameron de los halcones del partido tory . Le han advertido con no jugar con la reforma electoral que les asegura el bipartidismo. «Hay cosas -dijo sir Malcolm Rifkind, el ex ministro conservador de Exteriores- «que ni un líder político puede cambiar». Un comentario que arroja serias dudas sobre el éxito de las conversaciones.

Grupos de trabajo

Equipos de ambos partidos se reunirán de nuevo hoy a partir de las 11.00 hora local, tras comenzar a trabajar el viernes por la noche. Los equipos están compuestos por los miembros de mayor rango de las actuales ejecutivas de los dos partidos, George Osborne, William Hague y Oliver Letwin, por parte de los tories , y David Laws, Danny Alexander y Chris Huhne, por los Lib Dem . Cameron y Clegg no toman parte directa.

Nadie espera que sean unas negociaciones fáciles ni armoniosas. Ambos partidos se encuentran en polos opuestos en temas tan sensibles como la inmigración, Europa o defensa. El objetivo es tener un acuerdo de gobierno antes de que el lunes habrá la Bolsa, pero por ahora eso solo es un deseo.

Ayer, la BBC recogía ciertos rumores que indicaban que, como parte de las concesiones a los liberaldemócratas, Cameron les habría ofrecido dos cargos importantes en el Gobierno de coalición, Interior y Tesoro.

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