El volcán Eyjafjalla continúa enviando ceniza a la atmósfera

El último parte de hoy de las autoridades islandesas constató que la pasada madrugada se habían producido precipitaciones de grandes cantidades de ceniza en el área comprendida entre Ásólfsskáli y Sólheimajökull, al sureste del volcán.


El volcán islandés Eyjafjalla, en erupción desde hace el pasado miércoles, continúa sin dejar de enviar ceniza a la atmósfera, informaron hoy los servicios de Protección Civil.

El último parte de hoy de las autoridades islandesas constató que la pasada madrugada se habían producido precipitaciones de grandes cantidades de ceniza en el área comprendida entre Ásólfsskáli y Sólheimajökull, al sureste del volcán.

Los últimos pronósticos del Instituto Meteorológico Islandés apuntan a que hoy habrá vientos del norte, lo que podría provocar precipitaciones de ceniza en el área al sur del glaciar e incluso sobre las vecinas islas de Vestmanna.

Un nuevo cambio en la dirección del viento podría llevar mañana la ceniza al área de Reikiavik, que hasta ahora no se había visto afectada, según las previsiones meteorológicas.

Los daños causados por las riadas en días anteriores en un tramo de la ruta 1, el anillo principal que recorre toda la isla, y en el puente sobre el río Markarfljott fueron reparados hoy, pero las autoridades mantenían la prohibición de circular por esa zona por motivos de seguridad.

En los dos últimos días no se han producido, sin embargo, nuevas crecidas del nivel del Markarfljott, ni de otros ríos que nacen en el glaciar, bajo el que está el volcán, debido a la menor velocidad con que se derrite el hielo.

La fisura volcánica tiene una longitud de alrededor de un kilómetro y se extiende de norte a sur en la parte suroeste de la cima del cráter.

La Dirección Nacional de Salud mantiene la recomendación del uso de mascarillas al salir a las calles en las zonas más afectadas por las precipitaciones de ceniza, e informó de que no se han detectado problemas de salud de importancia relacionados con la erupción.

A pesar de los indicios que apuntan a un cese progresivo de la actividad del Eyjafjalla, los expertos reconocen la dificultad de predecir la evolución de la erupción, ya que el único episodio de actividad de este volcán del que se tiene información se remonta a 1821.

La erupción entonces duró más de un año y provocó una expulsión significativa de ceniza, aunque de forma intermitente.

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