La popularidad de Sarkozy cae por debajo del 30% en los últimos sondeos


Ante todo, no ponerse nervioso. Ese parece ser en los últimos tiempos el lema del presidente francés, Nicolas Sarkozy. «Es como en un accidente de esquí. Si uno se pone nervioso durante la caída, todavía se hace más daño», dijo hace poco a diputados de su partido en el Elíseo.

Y es que, en términos políticos, el presidente galo se encuentra ahora mismo en caída libre. Dos semanas después del retroceso en las elecciones regionales, su popularidad ha tocado un nuevo fondo en las encuestas, cayendo hasta el 30%, un dato que sus adversarios aprovechan para arremeter con nuevo ímpetu contra él.

«Hemos cometido errores y reconozco mi parte», admitió Sarkozy en un raro ejercicio de autocrítica que, sin embargo, no tuvo consecuencias prácticas. Hizo lo que todos los presidentes cuando las cosas no funcionan bien en política interior: tirar de la agenda internacional.

Y es que los encuentros con otros presidentes fortalecen el ego político y en ocasiones, el brillo llega incluso hasta el propio país. Sin embargo, el encuentro de Sarkozy con el presidente estadounidense ha sido un chasco. En los medios franceses se informó ampliamente de que la cena se sirvió en el área privada de la Casa Blanca, pero ni siquiera este detalle ocultó el hecho de que Sarkozy fue el octavo presidente de la UE recibido por Obama. Y, como señaló Le Figaro , el encuentro ni siquiera mereció artículos largos en The New York Times o The Washington Post.

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