Francia podría poner multas de 750 euros a quienes usen burka

La iniciativa parlamentaria del partido de Sarkozy despierta recelos en la derecha y en la izquierda


El uso del velo integral islámico en los espacios públicos se prohibirá en Francia bajo multa de 750 euros si prospera la proposición de ley del jefe parlamentario del partido en el Gobierno, Jean-François Copé. El presidente de la Unión para un Movimiento Popular ( UMP) en la Asamblea Nacional presentará en quince días una iniciativa que, si bien cuenta con un respaldo unánime de fondo, despierta recelos en la forma tanto en la izquierda como en la derecha.

En una entrevista que Le Figaro Magazine publicará mañana, Copé invoca «la dignidad de la mujer» y asegura que su texto prevé una «sanción agravada» para quienes obliguen a las mujeres a usar el burka, la prenda de origen afgano que tiene una rejilla a la altura de los ojos.

La inspiración de la iniciativa viene del propio Nicolas Sarkozy, quien ha repetido en varias ocasiones que «el burka no es bienvenido en Francia», puesto que se trata de «un signo de servidumbre» contrario a los principios republicanos de dignidad de la mujer.

Sin embargo, el presidente galo nunca se había pronunciado por prohibirlo por ley, una fórmula que muchos parlamentarios de su partido consideran peligrosa porque «puede volverse en contra de los principios de libertad» y llegar a vulnerar incluso los principios constitucionales.

El lunes, en su reunión con el grupo parlamentario, Sarkozy se mostró partidario de una resolución de la Asamblea Nacional que pudiera servir de apoyo a posibles decretos o reglamentos.

Copé, un político de reconocidas ambiciones, se ha adelantado a las conclusiones de la comisión parlamentaria que el propio Sarkozy decidió crear para debatir el problema y que se harán públicas a finales de mes. Cree que superará todas las objeciones porque «el texto prohibirá el hecho de llevar el rostro cubierto en la calle y en los espacios abiertos al público». Está convencido de que hay que actuar con celeridad porque «el peligro es que un día, dentro de uno, dos o tres años, el burka se convierta en un fenómeno de moda, que sea lo más chic». Según su proposición de ley, solo se permitiría su uso en ocasiones especiales como fiestas religiosas o carnavales.

El Partido Socialista se opone formalmente a la promulgación de una ley por temor a «una estigmatización de la religión musulmana», aunque rechaza rotundamente el uso de esa prenda. Varios alcaldes y parlamentarios se han desmarcado de la postura oficial, partidarios de utilizar todos los instrumentos necesarios para prohibirla.

«Pasearse enmascarado»

La extrema derecha también se ha declarado contraria a una ley específica. Jean-Marie Le Pen, líder del Frente Nacional, cree que «no es necesaria» porque considera que «los reglamentos policiales son suficientes para prohibir pasearse enmascarado por la calle». El ministro del Interior, Brice Hortefeux, opina en cambio que «la legislación no obliga a los ciudadanos a ser reconocibles en todo lugar y en todo momento». La ley y las multas serían también aplicables a quienes provocan disturbios con el rostro cubierto. La polémica la provocan exactamente 1.630 mujeres, las que usan el velo integral en toda Francia, según los datos del Ministerio del Interior, entre una población de seis millones de musulmanes.

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