El boicot de Karadzic a su juicio pone en aprietos al Tribunal de La Haya

El juez advierte que la causa continuará a pesar de la negativa del acusado a presentarse en la sala


El juez surcoreano O-Gon Kwon es un amante de la puntualidad. A las nueve en punto abrió la primera sesión del juicio contra Radovan Karadzic, acusado de crímenes de guerra, lesa humanidad y genocidio durante la guerra de Bosnia, en el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY). Sus primeras palabras -«constato que el señor Karadzic no se encuentra presente»- fueron decepcionantes para muchos supervivientes de las matanzas. El hombre que querían ver ayer en el banquillo no se presentó, cumpliendo así su promesa de boicotear el macroproceso.

Para el tribunal, esto es más que una ofensa. Catorce años después del fin de la guerra de Bosnia, que dejó unos 100.000 muertos, el tribunal creado por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU está frente a un dilema jurídico, pero también político. Ahora se arrepiente de haber autorizado a Karadzic a asumir su propia defensa, pese a la mala experiencia en el proceso contra el ex presidente de Serbia Slobodan Milosevic.

Rabia entre las víctimas

La primera sesión del proceso contra el representante serbio de mayor rango durante la sangrienta contienda duró media hora. La rabia era palpable entre las mujeres que viajaron en autobuses hasta La Haya desde Srebrenica y Sarajevo. Querían presenciar cómo se hacía justicia con Karadzic, uno de los principales responsables de la masacre de 8.000 hombres y niños en Srebrenica, de las violaciones masivas, de las torturas y deportaciones, y del asesinato de menores, mujeres y ancianos a manos de francotiradores durante el cerco de Sarajevo.

Los jueces y fiscales ya sabían ayer que también en la segunda jornada del juicio prevista para hoy el acusado brillaría por su ausencia. Karadzic les había comunicado por escrito que el proceso judicial sería «injusto» si no le concedieran más tiempo para preparar su defensa. La misiva acaba con una frase que suena a mofa: «Nunca boicotearía mi propio proceso, pero, si no estoy preparado, entonces no sería tampoco ningún proceso».

El juez consideró inaceptables las quejas de Karadzic y sostuvo que tuvo tiempo suficiente para preparar su defensa. O-Gon Kwon fue uno de los jueces en el proceso contra Milosevic. También el padrino político de Karadzic intentó entonces todo lo que estuvo en su mano para retrasar el proceso. Después de cuatro años murió en su celda como un hombre inocente, por falta de sentencia contra él.

El juez extrajo lecciones de aquello, como se asegura en los pasillos del tribunal. Con Karadzic se mostrará mucho más duro. Ayer recordó que «existen medidas que se pueden aplicar si el acusado sigue obstaculizando el proceso». No puede emplear la violencia para llevarlo ante el tribunal, pero sí puede -y probablemente lo hará- nombrar a un defensor en su nombre que permita continuar el juicio incluso sin la presencia del acusado. No se espera, en todo caso, que el dictamen llegue hasta finales del 2012.

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