Portugal abre la puerta a implantar autonomías después de los comicios

El Partido Socialista lo propone en su programa, y sus alcaldes claman contra el centralismo de Lisboa


La publicidad turística de Portugal asegura que dentro de sus fronteras existen varios mundos diferentes. Y más allá del reclamo comercial, es totalmente cierto. La estética urbana que recorre el centro de Lisboa poco tiene que ver con la de Oporto, el Algarve o el Alentejo. El corazón de la capital lusa está invadida de sedes de la Administración y bancos. La milla de oro de Oporto está, en cambio, dominada por empresas.

Las alianzas que para burlar la crisis se gestan con autonomías y ayuntamientos del otro lado de la frontera -tuteladas por el Gobierno central-, disparan las comparaciones con España y hacen crecer el anticentralismo. «Los fondos que la UE ha destinado a Portugal para propiciar la convergencia con el resto de Europa están siendo robados y secuestrados por Lisboa», asevera de manera categórica Rui Moreiras, presidente de la Asociación Comercial de Oporto. Defiende que Portugal adopte cuanto antes un modelo de regionalización que otorgue cierta autonomía a los cinco distritos en los que se estructura el país (Región norte, Lisboa, centro, Algarve y Alentejo), como ya la disfrutan Madeira y las Azores por su insularidad. «Ni un solo partido defiende el regionalismo de manera clara», mantiene Moreiras, que acusa al Partido Socialista (PS) «de ir diciendo que sí pero no hacer nada», y al PSD de ser «un rehén del presidente de la República [Aníbal Cavaco], que es un centralista militante».

Los alcaldes lo ven más cerca

Pero el pesimismo del líder de las pequeñas y medianas empresas portuense contrasta con el convencimiento que alcaldes y otros empresarios tienen sobre el avance del regionalismo, prometido expresamente ahora por el PS en su programa electoral tras ser rechazado en referendo en 1998.

«En los próximos cuatro años se debatirá y Portugal avanzará hacia una autonomía de las regiones si gana mi partido», augura el alcalde de Valença, el socialista José Luis Serra. Como no podía ser de otro modo, el autarca de la villa fronteriza mantiene que el centralismo es ahora más suave que con el PSD, «pero perdemos eficacia por culpa de la burocracia de la Administración central», reconoce.

«No cabe en la cabeza de nadie que tengamos que ir a Lisboa para todo», clama el regidor municipal de Monçao, José Emilio Moreira, también socialista, como casi todos los alcaldes del distrito norte. El presidente de la Cámara Municipal cree que el regionalismo sería la única manera de desarrollar el país de manera simétrica.

«El diálogo con Galicia valdrá de poco si no tenemos más poder como región», indica por su parte el alcalde de Vilanova de Cerveira, José Manuel Vaz Carpinteira, que no duda en calificar de «cada vez más centralista» al Gobierno de su propio partido. «Aquí no hay un sentimiento político como en Cataluña o el País Vasco, pero hay necesidad, y eso puede ser incluso más fuerte, porque tenemos que poder tomar decisiones rápidas y no eternizarnos esperando por Lisboa».

«Tenemos problemas transversales: el paro, la educación, la sanidad... pero no cabe duda de que la mejor manera de resolverlos es con la cercanía de una administración más autónoma y es lo que habrá que discutir tras las elecciones», reflexiona la alcaldesa de Caminha, Julia Paula Costa, la única del PSD en toda la región.

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