Duelo en EE.UU. por la muerte del patriarca del clan de los Kennedy

El senador demócrata será enterrado en el Cementerio Nacional de Arlington, junto a sus hermanos


Políticos de todos los colores se refirieron ayer con admiración al senador Edward Ted Kennedy, el patriarca de un clan familiar que ha marcado cuatro décadas en la política de Estados Unidos. Su muerte, a los 77 años a causa de un tumor cerebral incurable diagnosticado en mayo del 2008, deja huérfana a la izquierda del Partido Demócrata y marca el fin de un capítulo en la trágica historia de una dinastía política que por ahora no cuenta con un sucesor.

El hermano pequeño de John Fitzgerald Kennedy demostró su talla política hasta el final. Una semana antes de su muerte, pidió que se cambiaran las normas para la sustitución de un senador cuando este abandona su escaño, porque sabía que su muerte estaba próxima y que ya no podría apoyar la reforma sanitaria de Barack Obama.

El homenaje de Obama

El presidente estadounidense fue una de las primeras personas que conoció la noticia de la muerte del senador por Massachussets. A las dos de la madrugada, la familia Kennedy se puso en contacto con Obama para comunicárselo. Poco después de hablar por teléfono con la viuda, Obama declaraba desde la isla de Martha's Vineyard: «Durante cinco décadas, casi todos los proyectos legislativos para promover los derechos civiles, la salud y el bienestar económico del pueblo estadounidense llevaban su nombre y fueron resultado de sus esfuerzos», dijo Obama sobre Ted Kennedy al que calificó como «el más grande senador estadounidense de nuestro tiempo».

Muchos legisladores demócratas recordaron, como Obama, el esfuerzo de Ted Kennedy durante su carrera política para defender una vida mejor para los estadounidenses de clase media y de los inmigrantes.

Pero los demócratas no fueron los únicos que le rindieron homenaje. El ex presidente republicano George W. Bush se refirió también al senador: «Aunque no coincidíamos en muchos puntos políticos, siempre respeté su inalterable compromiso de servicio público».

Kennedy será enterrado en el Cementerio Nacional de Arlington, el mismo en el que descansan los restos de sus hermanos John Fitzgerald y Bobby.

Con su desaparición, el clan de los Kennedy queda sin una figura capaz de mantener viva una llama que ha ardido durante seis décadas en la política del país. Muchos de los integrantes más jóvenes de la familia mantienen un papel activo en la vida estadounidense, pero carecen de la estatura de sus antecesores.

Joseph Kennedy, el hijo mayor de Bob y director de la organización sin ánimo de lucro Citizens Energy, es uno de los descendientes hacia el que miran los observadores políticos.

Al igual que Patrick Kennedy, de 42 años e hijo de Ted, quien podría competir por el escaño de su padre. Pero el congresista no es ajeno a la polémica, tras conocerse hace tres años su adicción a los analgésicos.

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