Ciudades de todo el mundo recuerdan a las víctimas de la bomba atómica

Una marcha mundial recorrerá un centenar países para evitar que se repitan catástrofes como las que hace 64 años conmocionaron al mundo.


Más de 300 ciudades de todo el mundo rememoraron el jueves el trágico aniversario de la caída de Little Boy y Fat Man, las dos bombas atómicas que redujeron a la nada las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki y se cobraron cientos de miles de vidas.

La memoria de la primera hecatombe nuclear se ha convertido en la bandera de la organización de la Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia con motivo del 64 aniversario de la agresión atómica.

El ataque con las dos potentísimas bombas lanzadas por Estados Unidos contra Japón en los estertores de la Segunda Guerra Mundial dejó más de 220.000 víctimas mortales y 300.000 heridos. Los supervivientes sufrieron las terribles consecuencias de una radiación que aún perduran.

Aquellas fueron las víctimas directas de un acontecimiento que tendría nefastas consecuencias para toda la humanidad, que utilizaba y padecía por primera vez un arma terrible capaz de aniquilar cualquier rastro de vida.

Transcurridos 64 años desde la masacre, Hiroshima volvió a rememorar sus demonios y a renovar su esperanza en un futuro sin violencia. Representantes de unos 60 países y del gobierno de Japón estuvieron presentes en los actos conmemorativos eno el planeta y que llegó también a España. El jueves se leyó en Madrid una declaración de repulsa por los ataques sobre Nagasaki e Hiroshima. Rafael de la Rubia, coordinador de la marcha, exigió medidas como un desarme nuclear total, la retirada de las tropas invasoras de los territorios ocupados, la reducción progresiva y proporcional del armamento convencional y la firma de tratados de no agresión entre los estados.

Amenaza

La asociación Mundo sin Guerras recordó que «actualmente hay unas 30.000 cabezas nucleares que amenazan el mundo», aunque desde este colectivo se hace una lectura positiva de las reuniones bilaterales entre Estados Unidos y la Federación Rusa en materia de desarme nuclear.

En paralelo a la conmemoración del 64 aniversario de la catástrofe de Hiroshima y Nagasaki, María del Pozo, de la asociación humanista Mundo sin Guerras, presentó la Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia, que recorrerá unos 90 países.

Comenzará el dos de octubre en Nueva Zelanda y entrará en España el 13 de noviembre por Barcelona, para llegar al día siguiente a Madrid y seguir por Toledo y Málaga. Continuará rumbo a África desde Algeciras a partir del 16 de noviembre.

La marcha quiere concienciar sobre la situación mundial actual, marcada por la elevada probabilidad de accidentes y conflictos nucleares, por la carrera armamentística y la ocupación violenta de territorios.

Del Pozo aprovechó la oportunidad para animar a unirse a la marcha «a todos aquellos que quieran la paz y la no violencia». «Un mundo sin violencia es posible y hay que darle una oportunidad» dijo. También quiere unir a los ciudadanos que rechazan la violencia en sus múltiples vertientes. Se han adherido a la iniciativa diversas agrupaciones, asociaciones, colectivos y personalidades, como el premio nobel José Saramago, el astronauta Pedro Duque o el director de cine Pedro Almodóvar. Los organizadores prevén que esta Marcha Mundial se declare de interés nacional en varios países, en los que será recibida de presidentes de gobierno y mandatarios.

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