Si se repitiese en las generales, el descalabro del jueves daría la mayoría a los conservadores


El laborismo británico se lame la herida tras la hemorragia de votos sufrida en la jornada electoral del jueves, en la que se eligieron los gobiernos de 34 municipios ingleses. El resultado cosechado es el peor de la formación en un cuarto de siglo, y solo se puede comparar al que vivió el Partido Conservador a mediados de los años noventa bajo la sombra de John Major.

En algunas partes del país, el porcentaje de voto laborista ha descendido hasta un 15%, y hay ayuntamientos en los que los laboristas no han logrado ni un solo concejal. Si se trasladaran los resultados municipales a unas elecciones generales, los conservadores regresarían al poder, retomarían Downing Street, aunque solo con una estrecha mayoría (alrededor de 20 escaños).

Los conservadores han recuperado terreno electoral tras el desastre de 1996, cuando solo conquistaron 13 ayuntamientos. Desde ayer dominan 215; por contra, los laboristas ven reducido su dominio de 207 a 48 ayuntamientos.

Teoría en Westminster

Estos resultados electorales y el desmoronamiento del Gobierno llevaban una vez más al líder tory, David Cameron, y al Liberal Demócrata, Nick Clegg, a pedir públicamente elecciones generales. «Brown ha perdido el derecho a gobernar, tenemos un Gobierno en completo caos, de verdad que este país se merece algo mejor de lo que tiene», dijo el primero. Clegg fue más allá y declaró que «el futuro del primer ministro es irrelevante, ya que el Gobierno laborista está terminado y descarrilado».

Pero corre una teoría por los pasillos de Westminster: que la jefatura del partido conservador no desea que Brown abandone Downing Street, ya que si lo hace y el nuevo ministro de Interior, Alan Johnson, se impone en el proceso sucesorio tal como pretenden los laboristas rebeldes, su atractivo puede restar muchos votos al Partido Conservador. De acuerdo con esta teoría, lo que realmente desean Cameron y su centurión, William Hague, es que Brown, agobiado por la presión de los rebeldes, convoque elecciones generales. Entonces Cameron tiene asegurada su entrada en Downing Street antes del descanso estival.

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