Héroe de los pobres o peligro para democracia, Zuma camina a la Presidencia

Completaría así una milagrosa resurrección política, después de que en 2005 el entonces jefe del Estado, Thabo Mbeki, lo destituyera de la Vicepresidencia al sospechar que había cobrado sobornos de una empresa de armas francesa en 1999.


Héroe de los pobres para unos y peligro para la democracia para otros, Jacob Gedleyinhlekisa Zuma, líder del Congreso Nacional Africana (CNA), se perfila como el cuarto presidente de Sudáfrica tras el fin del «apartheid» en 1994.

El CNA, virtual ganador ya prepara la fiesta de celebración previa a la designación de su candidato a la Presidencia por la Asamblea Nacional, cuya toma de posesión está prevista para el 10 de mayo.

Zuma sería así presidente y completaría una milagrosa resurrección política, después de que en 2005 el entonces jefe del Estado, Thabo Mbeki, lo destituyera de la Vicepresidencia al sospechar que había cobrado sobornos de una empresa de armas francesa en 1999.

El pasado 6 de abril, a 16 días de los comicios, la Fiscalía General sudafricana retiró los cargos de corrupción, fraude, extorsión y blanqueo de dinero contra él, al considerar que hubo manipulación en el proceso, lo que le ha permitido llegar a las urnas libre de trabas legales, tras diez años de acusaciones.

Nacido en KwaZulu Natal en 1942, con tres doctorados «honoris causa», no pudo acudir a la escuela primaria, pues, huérfano de padre, fue criado por su madre, una empleada del hogar a quien ayudó de pequeño fregando suelos y limpiando cristales.

Entró en el CNA con 17 años, en 1959, un año antes de que la organización fuera proscrita por el régimen del «apartheid», y en 1962 se incorporó al brazo armado del CNA, Umkhonto we Sizwe (Lanza de la Nación), formado en 1960 por Nelson Mandela.

En 1963 fue detenido y encarcelado durante diez años en la isla de Robben, la penitenciaría de peor fama, donde coincidió con Mandela.

Tras su excarcelación en 1973, Zuma se dedicó nuevamente al CNA y se exilió en 1975, para instalarse sucesivamente en Suazilandia, Mozambique y Zambia, donde ascendió en el partido y dirigió los servicios secretos del grupo.

Volvió a Sudáfrica en 1990, tras la legalización del CNA y el comienzo de la negociación para acabar con la segregación racial, y siguió medrando hasta que, en diciembre de 1994, ya con Mandela como primer jefe del Estado negro de Sudáfrica, consiguió la presidencia del partido.

Tres años más tarde tuvo que conformarse con la vicepresidencia, ya que la presidencia fue para su rival, Thabo Mbeki, entonces vicepresidente de Sudáfrica.

Cuando en los comicios de 1999 Mbeki fue elegido presidente del país, Zuma se convirtió en vicepresidente, puesto que renovó tras la reelección del gobernante en 2004.

Se entendía entonces que Zuma sería el candidato presidencial del CNA para 2009, ya que Mbeki no podría presentarse para un tercer mandato, pero la situación cambió el 8 de junio de 2005, cuando el asesor financiero de Zuma, Sheik Schabir, fue condenado a quince años de prisión por corrupción.

Seis días más tarde, Mbeki destituyó a Zuma como vicepresidente de Sudáfrica.

En 2006, su situación no podía ser peor, cuando fue acusado de violación y, aunque fue absuelto por falta de pruebas, fue objeto de burla al decir que, como se trataba de una mujer portadora del VIH, se había duchado inmediatamente «para evitar el contagio».

Sin embargo, en diciembre de 2007, el ala izquierda del CNA lo eligió presidente del partido y candidato a jefe del Estado en una convención en la que no dejó de sonar su «himno»: «¡Traedme mi metralleta!».

No cejó en su batalla ante los tribunales contra las acusaciones de corrupción y también dentro del propio partido, hasta que en septiembre pasado la dirección del CNA destituyó de la Presidencia del país a su rival, Mbeki, y situó de forma transitoria en el cargo a Kgalema Montlanthe, uno de sus partidarios.

Polígamo, con cuatro esposas, con la primera de las cuales lleva 50 año casado y de las que la última tiene 33 años, la prensa del país especula sobre cual de ellas ocupará el puesto ceremonial de Primera Dama, mientras sus detractores lo critican por ello y el CNA lo justifica como una situación avalada por la tradición zulú.

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