Las niñas a la derecha, los niños a la izquierda

La separación por sexos en las aulas es una tendencia que avanza en las escuelas públicas americanas, a pesar de la polémica social


La escuela Eagle, o PS 140 (Public School 140), es, en apariencia, una escuela de primaria como tantas del Bronx neoyorquino, hasta que entras en una de las clases para niños de 11 años. En quinto grado, las niñas y los niños no van a clase juntos. Esta escuela decidió hacer un experimento: educación separada por sexos.

El director del centro había intentado diferentes alternativas para aumentar el rendimiento de sus alumnos: deportes con los padres y los niños los fines de semana, laboratorios de ciencia y computación, tutorías especiales después de clase? Nada dio resultado. A partir de quinto grado las calificaciones comenzaban a caer en picado. Hasta que oyó hablar de una escuela pública de California que, ante un problema similar, había optado por la educación segregada. Ahora, la Eagle es una más de las 95 escuelas públicas, doce de ellas en la ciudad de Nueva York, que ofrecen educación separada por sexos en Estados Unidos.

Este tipo de educación ha estado unida tradicionalmente en todo el mundo, y también en Norteamérica, a colegios religiosos fundamentalistas. Pero en los últimos años ha aparecido una corriente que recomienda la educación segregada como método de mejorar las calificaciones académicas.

La idea en que se basa esta corriente es que los cerebros de las chicas y los chicos no son idénticos. El problema es que la mayoría de los neurólogos advierte que a pesar de ser cierto que los cerebros masculino y femenino tienen algunas divergencias físicas y estructurales, las diferencias entre dos cerebros de personas del mismo sexo pueden ser mucho mayores aún. Y añaden que de esas diferencias no se puede extraer ningún dato que sirva para apoyar la educación separada por sexos.

Pero, y aunque todavía es absolutamente minoritario, cada año aumenta el número de centros públicos que se apuntan a este experimento en Estados Unidos. Detrás de esa decisión hay dos corrientes. Están los que promocionan esta educación por las diferencias biológicas entre ambos sexos y los que lo hacen llevados por la idea de que varones y mujeres tienen en la infancia diferentes experiencias y necesidades sociales.

El más popular entre los defensores de la primera razón en Estados Unidos es Leonard Sax. Este psicólogo infantil se dedica desde hace unos años a escribir libros sobre esta cuestión y a preparar con seminarios a los profesores para dar clases en ese contexto segregado.

Las teorías de Sax han sido muy contestadas desde el mundo científico. Y es que el psicólogo defiende que la diferencia cerebral también es una diferencia en el funcionamiento de los sentidos. Por ejemplo, dice que los niños oyen peor que las niñas, por esa razón los maestros de los varones deberán gritar más que los de la niñas. O que las niñas tienen mejor olfato, o diferente apreciación de los colores. Basándose en esas razones, Sax ha puesto en marcha un método que no solo separa a las niñas y los niños en diferentes aulas, sino que plantea diferentes estrategias de enseñanza.

Entre los que defienden la educación segregada a causa de las distintas necesidades sociales de unas y otros está Ann Tisch, precursora de TYWLS, siglas de The Young Women?s Leadership School de Harlem, también en Nueva York.

Tisch era periodista cuando en los años ochenta hizo un reportaje en una escuela pública de secundaria en la que acababan de abrir una guardería para que las adolescentes no tuvieran que dejar el instituto cuando se convertían en madres. Tisch le preguntó a una de aquellas jovencísimas madres que dónde se veía en cinco años y la adolescente se puso a llorar. Cuenta Ann Tisch que entonces decidió que debía hacer algo para ayudar a las chicas de los barrios más desfavorecidos. En 1996 nació TYWLS, considerada la primera escuela de ese movimiento que promueve la educación disgregada. A pesar de que sus alumnas pertenecen a los sectores más desfavorecidos de la sociedad, sus resultados académicos han sido impresionantes. Todas las que han llegado hasta el último grado han finalizado después estudios universitarios.

Pero la de los resultados que obtienen las escuelas disgregadas es una de las cuestiones más problemáticas de resolver. Los que las defienden afirman que los resultados son mejores. Los que no están de acuerdo con ellas dicen que es verdad que son mejores, pero no porque se eduque a los niños en un aula y a las niñas en otra. «Es muy importante ?dice M.L., profesora de primaria de una escuela de Manhattan? saber que estas son escuelas especiales. Los profesores tienen mayor dedicación y hay menos alumnos por aula». Para tener resultados fiables, el departamento de educación federal decidió encargar un análisis de los trabajos realizados. Los investigadores analizaron más de 2.000 estudios previos sobre la educación segregada. De todos ellos, solo consideraron científicos cuarenta.

E incluso con el análisis de estos cuarenta no obtuvieron resultados concluyentes. Mientras que el 40% de ellos sí consideraban más positiva la educación recibida en escuelas que no eran mixtas, un 45% no encontró que hubiera diferencias significativas entre los resultados de las escuelas mixtas y los de las escuelas segregadas.

Y no hay que olvidar una crítica que muchos expertos en pedagogía le hacen a este tipo de educación. La escuela no es solo un lugar donde formar académicamente a las personas. Se espera que los niños aprendan en el colegio a desenvolverse en la sociedad. Y la sociedad es mixta.

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