El presidente de Madagascar, Marc Ravalomanana, dimitió ayer debido a la presión ejercida durante casi dos meses por el líder de la oposición, Andry Rajoelina, que acusó al mandatario de malversación y de violar la Constitución. Rajoelina, un antiguo pinchadiscos de 34 años, conocido como TGV, las siglas del tren de alta velocidad francés, por la meteórica carrera empresarial y política que ha protagonizado, se autoproclamó después jefe de un Gobierno transitorio.
En un comunicado en el que explica que su decisión fue «difícil de tomar, pero necesaria para el interés supremo de la nación», Ravalomanana disolvió por decreto su Gobierno y traspasó el poder a un directorio militar dirigido por el oficial más antiguo y de mayor grado dentro de las Fuerzas Armadas malgaches. Sin embargo, poco después del anuncio de Ravalomanana, cuatro generales de este directorio fueron arrestados por miembros del Cuerpo de Administración del Personal y Servicios del Ejército de Tierra (Capsat), que comanda el coronel Andre Ndrianarijaona, que respalda a Rajoelina junto con otros mandos militares y policiales y se ha designado a sí mismo jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.
El arresto tuvo lugar en la sede del episcopado de Antananarivo, donde los militares estaban reunidos con el pastor protestante Lala Rasendrahasina, representante de la Confederación de Iglesias Cristianas (FFKM), que ha tratado de mediar una solución de la crisis, y que también fue detenido, según pudo constatar Efe.
Al cierre de esta edición, y tras el episodio de la detención, la cúpula militar decidió transferir al líder opositor los «plenos poderes» para dirigir la transición que les habían sido conferidos por el presidente. La comunicación de esta noticia tuvo lugar en el transcurso de una ceremonia militar
Por otra parte, miembros de la facción del Ejército que responde a Ndrianarijaona y Rajoelina mantuvieron ocupado el palacio presidencial de Ambohisorohitra, en el centro de Antananarivo, la capital de Madagascar, al que accedieron por la fuerza la víspera. Al menos dos tanquetas blindadas y varias decenas de soldados rebeldes del Capsat vigilaban el edificio. Según varias fuentes, Rajoelina entró majestuosamente en su interior. Durante un mitin ante miles de simpatizantes que lo aclamaban, el ex alcalde de Antananarivo dijo que «la lucha por la democracia casi ha terminado».
Fuentes allegadas a Rajoelina indicaron que el líder opositor ha rechazado de plano el traspaso del poder llevado a cabo por Ravalomanana en favor de una autoridad militar y se ha autoproclamado jefe de una «alta autoridad de transición» para gobernar el país.
Por su parte, Ravalomanana permaneció ayer en el palacio de Iavoloha, a unos 15 kilómetros de Antananarivo, protegido por la guardia presidencial y cientos de seguidores que se habían concentrado en las cercanías, después de cruzar la carretera en automóviles para impedir el acceso a los militares golpistas. Según la BBC, Ravalomanana afirmó que está dispuesto a morir con sus guardias antes que rendirse, pese a haber perdido el control del Gobierno y del Ejército.
Un representante de la Embajada de Estados Unidos se ha desplazado a Iavoloha para garantizar la seguridad del ya ex presidente, cuya familia abandonó Madagascar la semana pasada y a la que él podría seguir próximamente, según emisoras locales de radio.
Rajoelina, que pidió repetidamente el apoyo militar para derrocar al presidente e imponer su propio Gobierno, solicitó ayer la detención de Ravalomanana, al tiempo que rechazó una propuesta de este de convocar un referendo para resolver la crisis, que se inició en enero y a causa de la cual han muerto unas 140 personas.
Marc Ravalomanana fue reelegido democráticamente para un segundo mandato en el 2006 que finalizaba en el 2011, cuando debían celebrarse nuevas elecciones, a las que Andry Rajoelina no podría presentarse, ya que la Constitución malgache exige que los jefes del Estado superen los 40 años y él solo tiene 34.