Dos detenidos por el asesinato de un policía la pasada madrugada

Al menos dos viviendas han sido registradas en relación con el atentado que acabó con la vida de Stephen Paul Carroll, de 48 años.


Dos hombres, de 17 y 37 años, han sido detenidos en relación con el asesinato anoche de un agente de policía, que se ha atribuido el IRA de Continuidad (una escisión del Ejército Republicano Irlandés, IRA), según la policía norirlandesa. Ambos sospechosos, detenidos en la misma localidad de Craigavon, en el condado de Armagh, están siendo interrogados por las autoridades.

Además, al menos dos viviendas han sido registradas por las fuerzas del orden en la vecina zona residencial de Drumbeg en relación con la muerte de Stephen Paul Carroll, de 48 años, de acuerdo con la cadena pública británica BBC.

El policía murió de un disparo de bala en la cabeza cuando patrullaba por un barrio católico de Craigavon, en el condado norirlandés de Armagh, dos días después del asesinato de dos soldados británicos, anunciaron responsables políticos norirlandeses a AFP. Según la agencia británica PA, Carroll recibió un tiro en la nuca de un pistolero que le disparó a través de la ventana trasera de su coche patrulla, que no iba identificado como vehículo policial.

La muerte de este agente tuvo lugar en Irlanda del Norte 48 horas después de la muerte de dos militares en el cuartel de Massereene, en Antrim, al noroeste de Belfast. Estos dos actos terroristas hacen temer una interrupción violenta del actual proceso de paz en el Úlster.

Respuesta policial y respuesta política, esta fue ayer la doble reacción de Londres al atentado del sábado en la base militar norirlandesa de Antrim, que dejó dos soldados muertos y cuatro heridos. Mientras el primer ministro británico, Gordon Brown, se desplazaba al Úlster para advertir a los disidentes republicanos de que el proceso de paz es «inquebrantable», la policía norirlandesa proseguía la búsqueda de los tres pistoleros del IRA Auténtico.

Brown quiso valorar de primera mano cuál era el estado de ánimo entre los políticos del Úlster y entre los soldados allí destinados. Tras visitar a las tropas de la base de Massereene, Brown se trasladó al castillo de Stormont, sede del Gobierno autónomo, para reunirse con Peter Robinson, ministro principal norirlandés y líder del Partido Unionista Demócrata, y con Martin McGuinness, viceprimer ministro y miembro del republicano Sinn Féin (brazo político del ahora inactivo IRA).

Tras la reunión con los máximos cargos del Úlster, Brown declaró: «Lo que he visto hoy [por ayer] es la unidad del pueblo irlandés y la unidad de los partidos políticos», y agregó que «ellos, como yo, queremos lanzar al mundo el mensaje de que el proceso de paz nunca podrá quebrarse. De hecho, es, ahora, inquebrantable», y subrayó: «Este ataque no ha ocurrido por un fracaso del proceso político, sino por todo lo contrario, por su éxito».

El Ejército británico ofreció ayer los nombres de las víctimas. Se trata de Mark Quinsey, de 23 años, natural de Birmingham, y de Cengiz Azimka, de 21, de Londres. Tres de los heridos están graves -dos soldados y el repartidor de pizzas Anthony Watson, de 19 años- y el cuarto -un polaco de 32, también repartidor- se encuentra estable dentro de la gravedad. Los soldados pertenecían al 38 Regimiento de Ingenieros que el domingo partió hacia Afganistán. Los terroristas dispararon al menos 60 tiros.

Críticas a la seguridad

El IRA Auténtico defendió el ataque a los dos civiles, acusándolos de «colaborar con los británicos». El Ejército también se defendió de las críticas vertidas por la escasa seguridad en la base, alegando que se tomaron las medidas pertinentes.

Mientras, la policía investiga los vídeos de las cámaras de seguridad de la base, y prosigue la investigación del vehículo Vauxhall Cavalier, que se cree que fue utilizado por los terroristas, que lo abandonaron en Randalstown tras intentar quemarlo.

Una demostración del estado de incertidumbre en el que se ha sumido el movimiento republicano católico norirlandés tras el atentado lo demuestran las últimas declaraciones de Gerry Adams, líder del Sinn Féin.

Este rechazó el atentado, pero acusó al jefe de la policía del Úlster, Hugh Orde, de cometer un «gran error» al reconocer 36 horas antes del atentado que había pedido el envío de agentes secretos del Ejército para vigilar a republicanos disidentes. «La intervención de esos agentes en el pasado provocó el mismo sufrimiento que por desgracia están pasando en este momento las familias de los dos soldados muertos», y agregó que «al Ejército no lo quieren en Irlanda, ni los republicanos, ni los patriotas, ni los demócratas, aunque esto no justifica lo ocurrido».

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